martes, outubro 18, 2005

Microeconomía

Enero. En las rebajas. “¡Mira estas botas!” Dijo él frente a un escaparate. “¡Son preciosas y sólo cuestan quince euros! ¿Tendrán mi número?”
“No necesitas botas, tienes suficiente calzado de invierno”
“Para este año sí pero, ¿y para el próximo? Es mejor comprarlas ahora que en Noviembre. ¡Menudo ahorro! Voy a entrar a preguntar.”
Al rato el hombre salía con otra bolsa más colgada de su mano.

Octubre. Cortando leña. BBBRRRRRUUUUUUUUUUUUUUUUMMM BBBBRRRRRRUUUUUUUUMMMMMMMMM BBBBRUUUUMMMMMM
La motosierra apenas permitía escuchar el canto del mirlo que finalmente se fue de aquél claro del bosque vencido por el estruendo de la técnica.
BBBBBBBBBBBBBBRRRRRRRRRUUUUUUUUUUUUUMMMMMMMMMMMM
BBBBBRRRRRRUUUUUUMMMMM BBBRRRUUUMMM
“¡Ay! ¡Mecagoenlosperros!”
Por suerte había llevado el teléfono y la ambulancia llegó en diez minutos. El mirlo sonreía desde una rama.

Noviembre. En todas las farolas de la ciudad colgaba un pequeño cartel de papel amarillo en el que se podía leer:

SE VENDEN BOTAS A ESTRENAR.
PRIMERA MARCA. NÚMERO 42.
TELÉFONO 61941324.

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