A las ocho suena el despertador. Tras ducharme, vestirme y desayunar saco la pistola de debajo de la almohada y la guardo en el bolsillo de la cazadora. Salgo a la calle. Tengo un trabajo que hacer.
mércores, novembro 30, 2005
Duermevela.
A las ocho suena el despertador. Tras ducharme, vestirme y desayunar saco la pistola de debajo de la almohada y la guardo en el bolsillo de la cazadora. Salgo a la calle. Tengo un trabajo que hacer.
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martes, novembro 29, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 11.
A la mañana siguiente mi teléfono móvil sonó. «Muy buenos días. ¿Es usted Sergio B. Landrove?», «Sí»-contesté. «Le llamo de Ediciós da mitocondria. Hemos leído alguno de sus relatos y creemos que tenemos un trabajo que puede interesarle.»Me pareció increíble pero la vanidad y la enorme ilusión no me permitieron pensar demasiado. «Si usted quiere podríamos quedar mañana y se lo cuento ¿Le parece bien a la hora de comer?» Fijamos la cita. Pasé el resto del día ordenando y pasando a limpio mis cuentos, los esbozos de novelas y hasta las cartas al director que he escrito. El alma se me cayó a los pies al ver el insignificante volumen de mis obras completas.
Media hora antes de la cita ya estaba esperando en la puerta de un popular (y caro) restaurante. Cinco minutos después, un enorme beemeuvedoble negro aparcó frente al establecimiento. Del coche se bajó un hombre alto y corpulento con una nariz irregular que le daba aspecto de boxeador retirado. « ¡Mal Polonia recibe al extranjero!» ─recitó abriendo el paraguas. Yo estaba tan nervioso que no me había percatado de que llovía. «Supongo que será el señor Landrove, ─me dijo─ le imaginaba más joven. Me llamo Alfredo J. Allen. ¿Tomamos algo antes de comer? »
Durante el piscolabis me explicó que su pequeña editorial acababa de lanzar un pasquín humorístico que, con el tiempo, pretendían vender a una publicación periódica pero antes debían demostrar su funcionamiento y la buena acogida de los lectores. «Ahora llevamos cinco meses ─me entregó una carpeta con los primeros números─ y queríamos incorporar una novela por entregas de intriga para fidelizar lectores. A uno de nuestros colaboradores se le ocurrió una buena idea pero, desgraciadamente, falleció el mes pasado y tras leer algunos de sus relatos, especialmente “El libre albedrío”, creemos que usted es el más indicado para continuarla. Dejó escrita la primera parte y esbozado todo el desarrollo pero, si acepta continuarla, le permitiremos que la ajuste a su estilo. En la carpeta tienen los primeros capítulos.»
Saqué los folios y sólo pude sonreír al leer el título: “Gerifalte instantáneo”. Sonaba muy bien.
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luns, novembro 28, 2005
Mandarinas.
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El “casual gamer”.
Cuando entre, eso sí, olvídese de las anteojeras del prejuicio… Es un mundo superpuesto y no un planeta alejado y sin conexiones, como muchos erróneamente queremos pensar.
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domingo, novembro 27, 2005
San Josafat.
«Hoy celebró la Iglesia Romana y la Cismática Griega, la festividad de San Josafat. Santo que tiene, según las más recientes y ortodoxas investigaciones, la curiosa particularidad de que no ha existido. La historia de San Josafat sólo hace muy poco tiempo que se ha averiguado, y el santo de la lejana India va a dejar de tener su nombre tanto en el calendario latino como en el griego, de las iglesias cristianas. Sigo al Padre Morone en todo. Vivía en el siglo VIII en Constantinopla Juan de Damasco, más tarde santo, (...) Y llegó a sus oídos, por boca de unos piadosos mercaderes, la historia de cómo el rey Avenir de a India persiguió a los cristianos que había convertido el Apóstol Santo Tomás.
Le nació un hijo al rey, al que llamaron Josafat, y los astrólogos predijeron que sería cristiano. Llevó una vida retirada el príncipe heredero, en el lujosos palacio de su padre, hasta que un día, saliendo a caminar por la ciudad, vio un tullido y a un anciano decrépito al borde de un sepulcro. Las penas de este mundo que tan súbitamente se le mostraron, le sumieron en estupor. Abandonó el palacio por la selva, meditó mucho y se hizo cristiano, y llevó una vida de penitencia hasta la muerte.
La historia se hizo popular en el Imperio Bizantino y en Occidente. Marco Polo conocía la historia de San Josafat, que era una de las más populares entre las que se leían en Italia en la Edad Media, y cuando en Ceilán le contaron la historia de Gautama Budha, exclamó: “¡Pero si es la misma historia de San Josafat!” Y lo sorprendente es que efectivamente según demuestra el padre Morone lo era, y los mercaderes le contaron a San Juan Damasceno la historia de Budha como santo cristiano»
Curiosa mezcla de tradiciones, en mi calendario ya no dice que el catorce de noviembre celebremos a San Josafat, hoy sí pero es un Josafat confesor, creo que de origen polaco. Parece que el criterio del Padre Morone prevaleció frente a la tradición y desapareció este lazo entre las dos religiones.
Tomado del libro Cunqueiro en la radio (1991), editado por la Fundación Pedro Barrié de la Maza, Conde de Fenosa. Libro bastante difícil de encontrar, del que disfruto gracias a la generosa donación de una gran persona, que recoje las colaboraciones que don Álvaro Cunqueiro difundió a través de Radio Nacional de España entre 1956 y 1981.
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venres, novembro 25, 2005
Protolaboratorio.
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xoves, novembro 24, 2005
Volver.
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luns, novembro 21, 2005
Algunas fábulas crípticas.
El león, soberano absoluto, rugió estremeciendo hasta el último confín de sus dominios.
Las ovejas, todas a una, acataron sumisas: “¡Beeeeeeeee!”
El pato ladró.
La rana apenas podía creer lo que estaba viendo. Croó con todas sus fuerzas llamando a sus hermanas pero, para cuando ellas llegaron, hacía rato que la mosca se había cansado de bailar claqué.
III
Martín era un gato y, aunque no le gustaba demasiado, acostumbraba a sonreír.
IV
Las hormigas se alejaban cargadas con el cadáver conscientes de que alguien tenía que hacerse cargo y ocultar aquella indignidad.
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Si busca "Gerifalte instantáneo"...
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sábado, novembro 19, 2005
Lo que nos acecha tras los tonos pastel.
Como colectivamente hemos pactado no ser así, nuestra esencia brota en los sueños –y no sólo cuando dormimos- que son tan reales, insisto, como lo meramente acaecido.»

Esto fue lo que escribí tras ver un cuadro del, para mí, desconocido pintor Mark Ryden (EUA, 1963) Su obra me recuerda a la de otros de mis artistas favoritos (Magritte, Dalí, Buñuel, Kalho, Gorey, Lugrís o Burton) y es uno de eso pintores contemporáneos que no podemos despachar con un “eso lo haría yo”.
Vistos desde lejos sus cuadros parecen ilustraciones para los libros infantiles que hemos ido haciendo recortando los pasajes menos recomendables de los clásicos.
Contemplados en sus minuciosos detalles son las ilustraciones que deberían llevar muchas de las versiones no censuradas de los relatos de Andersen, Perrault y los Grimm.
Saint Barbie.
De hecho el estilo exageradamente ñoño hace que contraste aún más todo lo que nos revela. Pueden ver más sobre este muy interesante pintor y su obra en su página web.
Aviso a navegantes: En ocasiones roza lo blasfemo.
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xoves, novembro 17, 2005
Días imaginarios.
Entre ese libro y este diario virtual existe, pues, la relación de “no-plagio” a la que me referí, incitado por Benito Pantaleón, en notas pasadas que, si la bautizamos desde mi perspectiva (segundo autor que escribe una obra sin conocer otra previa con la que guarda evidentes semejanzas) podríamos bautizar de preplagio. Claro que eso sería ser juez y parte.
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mércores, novembro 16, 2005
La literatura nazi en América.
Catálogo del vacío perfecto (III)

Si hay solapas que valen por novelas, el vacío perfecto está constituido por las solapas y reseñas de los libros intangibles. La literatura nazi en América (1996) de Roberto Bolaño es una colección de estudios sobre la vida y obra de inexistentes escritores americanos vinculados, de una u otra forma, al fascismo. El autor diferencia claramente en los textos el nazismo alemán del falangismo español y el fascismo italiano por lo que el creo que el adjetivo “nazi” del título no es más que crítica irónica al lenguaje de los estudiosos que no es siempre tan riguroso como ellos pretenden. Hay, por tanto, mucha ironía y humor pero también, como siempre que hay apócrifos en juego, mucha verdad.
Los artículos (a veces cuentos) van desde el muy breve dedicado a Carlos Hevia, «autor de una monumental y a menudo mixtificadora biografía de san Martín donde, entre otras cosas se dice que este era uruguayo (…) », al más largo que cierra el libro, dedicado a Carlos Ramírez Hoffman que, según me dijo Benito Pantaleón (que fue quien me prestó el libro hace años, cuando yo vivía en Santiago de Compostela), Bolaño desarrolló en su siguiente novela Estrella distante (1996).
Es, por sí mismo, un catálogo del vacío perfecto que recoge obras en prosa y en verso de las más diversas corrientes y géneros. Especialmente interesante me parece la obra de Willy Schürholz, hijo de exiliados nazis nacido en Chile. Su primer libro «se titula Geometría y presenta las innúmeras variantes de un cercado de alambre de espino sobre un espacio vacío apenas pespunteado por versos sin hilación (sic) aparente. Las vistas aéreas de las cercas son precisas y esbeltas. Los textos hablan –susurran- sobre el dolor abstracto, sobre el sol, sobre el dolor de cabeza.»
Afortunadamente el pasado mes de junio la Biblioteca Breve de Seix Barral lo ha editado de nuevo lo que les hará, si están interesados, más fácil encontrarlo en las librerías.
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martes, novembro 15, 2005
Solapas que valen por novelas.
«Manuel Vega Díaz (Ponferrada, 1920) Nació en Ponferrada, ciudad en la que cursó el Bachillerato. Prosiguió estudios en la Normal de Pontevedra en la que se graduó como profesor de Enseñanza, si bien apenas ejerció esa profesión. Durante largos años trabajó en ENDESA.
En 1962 se dio a conocer con su novela Cuna negra, editada por Afrodisio Aguado de Madrid. Dicha novela fue muy bien aceptada por la crítica. Es de destacar la de la revista Estafeta Literaria que publicaba el Ateneo de Madrid. Pese a que desde las líneas de dicha revista se le animaba a continuar por el camino de la narrativa no lo hizo, dedicando todo su tiempo a su trabajo en ENDESA. Ahora, después de tanto tiempo, como siguiendo aquel consejo regresa con su segunda novela.»
Ahora, según fuentes fidedignas, don Manuel a sus ochenta y cinco años, está terminando la segunda parte de ese “viento”. Todo un ejemplo.
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luns, novembro 14, 2005
Un caso más de “no-plagio” (y III).
«Mi misiva fue replicada por el autor de la primera carta haciéndome parar mientes en esa otra clase de no-plagio que te digo:
A DON BENITO. O pasado quince de maio don Benito Pantaleón escribiu nesta misma sección que unha carta miña, tamén publicada aquí e titulada Semellanzas, non era máis que un plaxio dun texto de Domingo García-Sabell.
Sorprendeume a acusación pois confeso non ter lido Paseata arredor da morte a pesares das recomendacións da miña nai que gusta moito da obra e do saber do sanador compostelán. Corrín a librería, merqueí o ensaio e lín as páxinas ás que o señor Pantaleón se refire. Nelas tal e como eu imaxinara, o señor García-Sabell resumía o contido do libro Aprazamento da execución de Stewart Alsop; é dicir, o doctor facía o que eu fixen na miña carta ou, por respectar a orde cronolóxica, eu fago na carta o mesmo que él no libro. ¿Plaxio?
Xa me vin nalgunha destas festas outras veces, creánme sen comelo nen bebelo, respecto de frases e de historias enteiras e, supoño, tamén lle terá pasado ó señor Pantaleón de abriren un libro e atoparse perfectamente argumentado un razoamento que, ata aquél mesmo intre, sentía como orixinal de seu.
Respecto o meu nome: é o que é, e pensó que non térei que explicarlle a don Benito Pantaleón as pequenas lerías de ter un nome inverosímil.
Demetrio González-Sarela. El correo gallego, dos de junio de 2003. (…)»
A DON BENITO. El pasado quince de mayo don B.P. escribió en esta misma sección que una carta mía, también publicada aquí y titulada Parecidos, no era mas que un plagio de un texto de Domingo García-Sabell.
Me sorprendió la acusación pues confieso no haber leído Paseata arredor da morte a pesar de las recomendaciones de mi madre a la que gusta mucho la obra y el saber del sanador compostelano. Corrí a una librería, compré el ensayo y leí las páginas a las que Pantaleón se refiere. En ellas, tal y como había imaginado, el señor García-Sabell resume el contenido del libro Aplazamiento de la ejecución de S. Alsop; es decir, el doctor hace lo que yo hice en mi carta o, por respetar el orden cronológico, yo hago en la carta lo mismo que él en el libro. ¿Plagio?
Ya me vi en alguno de estos líos otras veces, créame que sin comerlo ni beberlo, respecto de frases y de historias enteras y, supongo que también le habrá pasado alguna vez al señor Pantaleón que, al abrir un libro, encontró perfectamente argumentado un razonamiento que, hasta aquel mismo momento, pensó era propio y original.
En relación con mi nombre: es el que es, y pienso que no tendré que explicar a don Benito Pantaleón los inconvenientes de tener un nombre inverosímil.
(Traducción Sergio B. Landrove)
El supuesto de “no-plagio” del que habla Pantaleón es aún más complicado pues hace necesario dirimir quién entre dos personas que, en diferentes momentos y sin conocer la segunda la obra de la primera, escriben una obra semejante o idéntica, es más original. Como en un juicio lo arduo es probar si el segundo autor ignoraba realmente la existencia de la obra del precursor… No es difícil sino, seguramente, imposible.
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Un caso más de “no-plagio” (II).
«Creí ver un mero plagio de un ensayo del doctor García-Sabell que por aquel entonces estaba leyendo por lo que mandé la siguiente carta:
«PLAGIO. El pasado miércoles publicaron en su periódico una carta titulada irónica y autoinculpatoriamente Semellanzas firmada por un tal Demetrio González-Sarela y que era respuesta a otra de un enfermo terminal.
Escribo “irónica y autoinculpatoriamente” porque algo más que “semellanzas” hay entre el contenido de la carta y el de las páginas cuarenta y ocho y siguientes de Paseata arredor da morte (Galaxia, 1999), excelente ensayo del doctor García-Sabell. Ustedes pueden comprobarlo; puro plagio. Como ven no sólo el contenido sino también las iniciales del remitente, que no autor, coinciden con las del sanador compostelano.
No creo que una enfermedad como el síndrome del censor, quizá esta menos que ninguna otra, pueda ser motivo de burla o juego metaliterario; pero parece que siempre hay alguien dispuesto a reírse de todo, incluso de lo más serio.
Evidentemente, nada tengo que reprochar al contenido de la carta. Pocos estudios hay tan rigurosos del ser humano frente a la muerte como el de don Domingo. Aprovecho esta ocasión para recomendarles su lectura.
Benito Pantaleón. El correo gallego, quince de mayo de 2003.»
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Un caso más de “no-plagio” (I).
«Además de los dos supuestos de no-plagio que citas en tu respuesta a uno de tus lectores, creo necesario hacer referencia a uno más. Es posible de que dos autores escriban la misma obra (o una obra tan parecida que sea sospechosa de plagiaria) sin tener previo conocimiento el uno del otro ni de sus respectivas creaciones. Un ejemplo, en el que participé como frustrado detective literario, es el de esta carta al director publicada en el diario compostelano El correo gallego el siete de mayo de 2003:
SEMELLANZAS. A carta do señor Casavella que publicaron o pasado 1 de maio recordoume, en parte, un libro do xornalista estadounidense Stewart Alsop no que narra a súa experiencia como enfermo terminal desde o intre no que lle foi comunicado que padecía unha leucemia. Despois os especialistas pensaron que se trataba dun proceso patolóxico raro que podería traer consigo un alogamento da supervivencia de aí que leve por título Aprazamento da execución. Nel o autor vai anotando os síntomas, as probas médicas, o trato familiar... Unha vida en apariencia normal; por baixo o desamparo e a vertixe da pavura absoluta.
Nun primeiro momento prodúcese a adaptación “o inaturable faise aturable e un aprende a vivir coa morte ó no pensar nela excesivamente” despois síntese dependente dos demais o que o leva a cólera e finalmente chega a aceptación da realidade: a morte e o inexorable remate de as nosas vidas. Xa non que da ren que facer. Compre, entregarse. Compre, morrer.
No último párrafo din Alsop “un home que está a morrer precisa morrer, así como un home que esta a durmir precisa durmir e chega un tempo no que resistir é un erro. Hay un tempo para vivir pero tamén para morrer. Ese derradeiro non chegou para min. Pero chegará como chega para todos nos.” Con rememoracións do Eclesiastés este xornalista encarará a desaparición do se u corpo. ¿E o demais? No libro soamente din que non cre en Deus pero antóllaseme que ese non crer era un oco de crenza.
¡Cántas semellanzas entre o escritor americano e o seu lector! Cántas semellanzas entre todos nós sans e doentes, ante o único certo: o noso deceso.
Demetrio González-Sarela. »
PARECIDOS. La carta del señor Casavella que publicaron el pasado uno de mayo me recordó un libro del periodista estadounidense S. Alsop en el que cuenta su experiencia de enfermo terminal desde el momento en que se le comunica que padece una leucemia. Más tarde los especialistas concluyeron que se trataba de un proceso patológico raro que podría conllevar un alargamiento de la supervivencia de ahí que el libro se titule Aplazamiento de la ejecución. En él el autor va anotando los síntomas, las pruebas médicas, el trato familiar… Una vida en apariencia normal que oculta el desamparo y el vértigo del pavor absoluto.
En un primer momento se produce la adaptación “lo insoportable se hace llevadero y uno aprende a vivir con la muerte o a no pensar en ella excesivamente”, después se siente dependiente de los demás lo que le lleva a la cólera y, finalmente, llega la aceptación de la realidad: la muerte es el inexorable final de nuestras vidas. No queda nada que hacer. Toca entregarse. Toca morir.
En el último párrafo Alsop dice: “un hombre que se muere necesita morir tanto como un hombre que se duerme necesita dormir y llega un momento en el que resistir es un error. Hay un tiempo para morir y otro para vivir. Ese último aún no llegó para mí. Pero llegará como nos llega a todos”. Con reminiscencias del Eclesiastés este periodista se enfrenta a la desaparición de su cuerpo. ¿Y lo demás? En el libro dice que no cree en Dios pero a mí me parece un vacío de creencia.
¡Cuántos parecidos entre el escritor americano y su lector! ¡Cuántos parecidos entre todos nosotros, sanos y enfermos, ante lo único cierto: nuestro deceso!
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sábado, novembro 12, 2005
Más sobre el plagio.
LA PROPIEDAD INTELECTUAL
“Copiar” a otro escritor puede ser también como participar, hablar con él o “haced esto en memoria de mí”, vivificar las frases de un amigo, su lenguaje, hacerlo tuyo, meterlas en tu contexto, traducirlas a tu lenguaje, entender a través de otro.
Los libros que “te dicen algo”, son los que descubren a la luz y mediante el logos algo que tú ya habías pensado. Van contigo, dentro de ti, y a veces hablan por ti. Uno es un tejido de los diversos libros que ha leído, de los amigos que ha tenido. Hacer clasificación de lo que es tuyo y ajeno resulta afectado. Si lo has asimilado bien y tejido con lo tuyo, ya es tuyo. Nada se posee en estos pagos. Sólo se apodera de algo aquel que no lo ama, que se deslumbra por un brillo que ni le calienta ni entiende pero que le parece prestigioso. Sólo copia ese. Yo no puedo, aunque quiera, copiar a Henry James, coincidimos, somos amigos, eso sí, el logos es de todos. Veo, pues, que no necesito citar y delimitar lo que he tomado de los otros para el cuento de N.A. Son préstamos que me rozan, que me alegran, calientan y agradezco, pero no me siento en la obligación de declararlos porque el guiso es mío. Tampoco necesito decir a cada instante -porque sería interrumpir mi discurso y fatigar inútilmente al oyente- esto lo decía mi madre, esto una criada, esto Emilio Montón. El oído lingüístico te aconseja espontáneamente cuándo procede hablar de los autores, no tanto por la paternidad de ese logos cuanto por contar las historia del origen de la entrada de ese logos en tu acervo, l cual sirve de introducción a una historia lateral. Cada palabra en puridad, tendría que acarrear una historia y la acarrea en chispazos de a segundo, aunque no la contemos.
(Carmen Martín Gaite. Cuadernos de todo. Marzo de 1975.)
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xoves, novembro 10, 2005
Novelas inacabadas.
Las almas muertas era la primera novela de Gogol que leía y me gustó ─me estaba gustando─ bastante pero, al no conocer sus inquietudes ni nada de su vida (era una edición soltera de prólogos y notas, la única que aquel día había en la Biblioteca Municipal) me resulta difícil imaginar por qué derroteros quería llevar a sus personajes y en especial, el que parece ser el núcleo esencial, para qué compra el misterioso protagonista a los mujiks muertos… Sé que escribió un relato sobre una nariz que se independiza del hombre al que había estado pegada. ¿Sería fantástico el desenlace de la novela? El comprador sería entonces, por ejemplo, Satanás -aunque esto parece demasiado obvio para alguien que ha escrito la historia sobre la vida autónoma de una nariz. ¿Sería quizá un relato más o menos realista y crítico con la sociedad en el que vive sobre un estafador? Sin conocer más sobre Gogol me parece imposible especular y aun conociéndolo ¿por qué no iba a querer cambiar de género y de estilo?
A Martín Gaite la he leído más y aun así no hubiera podido imaginar el final de su truncada Los parentescos. Afirman Belén Gopegui y Gustavo Martín Garzo que la autora planeaba que una enorme libélula descendiera del cielo y se llevase al protagonista.
También he leído El desaparecido (América) y El Castillo de Kafka que van creciendo en interés según avanzan, los últimos capítulos escritos son más desconcertantes que el inicio y no parecen más que el meollo de una trama ¿eterna? En todo caso son las menos necesitadas de final pues en si mismas tienen suficiente sentido lo que no impide que se sienta tristeza por no poder seguir leyendo América tras el soberbio último fragmento del capítulo EL GRAN TEATRO DE OKLAHOMA que se conserva.
Aunque las obras tienen un valor por su desarrollo y a lo largo del mismo y, estoy seguro, de que si estas y otras novelas frustradas se nos presentasen como obras terminadas tal y como están, seguiríamos disfrutándolas, no dejan de existir ficciones concretas en que el final (los últimos acontecimientos o las valoraciones que hacen el narrador o alguno de los personajes) da un sentido nuevo a la trama. «Ficciones de final» las llama Rodrigo Osorio en una reciente entrevista en el semanario Bierzo 7. Si Herman Hesse no hubiera escrito el último capítulo de El juego de los abalorios la novela continuaría siendo magnífica pero con el final que ideó va más allá, mucho más allá. No se lo voy a destripar pero les recomiendo que vayan a descubrirlo leyendo.
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martes, novembro 08, 2005
Más avena loca.
«La expresión es preciosa y quizá convendría no dejarla morir. Hace apenas diez años de ese último uso (si es que no ha habido más) y el libro de CMG se seguirá leyendo aún durante mucho tiempo En sus lectores quizá germine la avena loca.»
Evidentemente también se leerá aún durante mucho tiempo el Alfanhuí de Ferlosio y durante mucho tiempo más probablemente, dada su significación histórica, El libro del buen amor. La expresión no está perdida y puede que si no la recuperamos hoy alguien lo haga mañana tomándola directamente de estas fuentes.
Por cierto, ¿no se hace más moderno, al menos formalmente, el libro del Arcipreste que las novelas de Martín Gaite y Sánchez Ferlosio?
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luns, novembro 07, 2005
Mistificación a bordo. (y II)
ARCHIVOS DE LA O.P.A.
La práctica de la impostura (I)
Virginia Stephen, Duncan Grant, Adrian Stephen, Anthony Buxton, Guy Ridley y Horace de Vere Cole preparados para la representación.
Horas antes, en la casa de los Stephen (Fiztroy Square, 14), los jóvenes lo habían preparado todo y, como Cole financiaba el sainete, no escatimaron gastos, así para los disfraces y el maquillaje contaron con la ayuda de importantes sastres y maquilladores teatrales. Pero la puesta en escena fue cosa de los amigos: Cole y Stephen prepararon el idioma gracias a un diccionario de Swajili que tenían y acordaron que, cuando no se les ocurriera que decir, ensartarían, convenientemente desordenadas, citas en griego clásico y latín. Parece que fue Virginia Stephen la que sugirió que, como última opción, acudirían a la expresión «bunga-bunga» para pedir ayuda a otro de los conjurados si se veían incapaces de salir de algún atolladero. Tomaron el expreso de la mañana hacia Weymouth y otro amigo de Cole se encargó de enviar el telegrama que anunciaba la llegada de lo nobles africanos.
En la estación de destino les esperaba un oficial del estado mayor que les condujo al muelle donde embarcaron en una lancha de vapor que los trasladó a su objetivo. Toda la tripulación convenientemente formada los esperaba en la cubierta del buque. Uno de los oficiales del Dreadnought era primo de los Stephen y el riesgo de ser reconocidos debió de ser uno de los incentivos para llevar a cabo la representación. El Príncipe Makalen rechazó las salvas de ordenanza «para evitar a la tripulación el trabajo de limpiar los cañones» y, alegando «motivos religiosos», los falsos abisinios se ausentaron de la comida, realmente temían que se les despegasen los bigotes postizos. En la cubierta la llovizna ya estuvo a punto de acabar con la barba de uno de los nobles acompañantes del Príncipe pero Herr George Kauffmann sugirió cortésmente al almirante que sería más adecuado que la visita continuase por el interior del Dreadnought dado que los africanos no estaban acostumbrados a aquellas bajas temperaturas.
Antes de terminar la visita los nobles realizaron sus preceptivas oraciones en cubierta postrándose hacia la Meca.
Cole no pudo resistirse y contó la farsa a la prensa que publicó la foto que ilustra esta nota, en el parlamento se debatió sobre la seguridad de los buques de la marina británica y nada más que salía de su casa un grupo de chicos seguían al almirante May al grito de «Bunga-bunga, bunga-bunga».
Fuentes: Revista Historia y Vida número 171, julio de 1982, Wikipedia o pulsando aquí.
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7.11.05
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Sección o secciones: La práctica de la impostura., Los archivos de la O.P.A.
Mistificación a bordo. (I)
La práctica de la impostura (I)
El siete de febrero de 1910 desde una oficina postal londinense se envió el siguiente telegrama a Sir William May, almirante del H.M.S. Dreadnought, el buque insignia de la marina inglesa:
«Príncipe Makalen de Abisinia y séquito llegan hoy a Weymouth a las 4:20 STOP Desean visitar Dreadnought STOP Ruego prepare recepción STOP Lamento avisar con poco tiempo STOP Olvidé telegrafiar antes STOP Les acompaña intérprete STOP Hardinge, Departamento Asuntos Exteriores.»
No había demasiado tiempo para preparar la llegada de los nobles abisinios así que nadie se tomó la molestia de contrastar un telegrama firmado por el subsecretario de asuntos exteriores.
A esa misma hora una extraña comitiva se dirigía desde Londres en tren hacia Weymouth en cuyo puerto estaba amarrado el Dreadnought. El séquito del príncipe Makalen (en realidad, Anthony Buxton que llegaría a ser un conocido naturalista) lo integraban cinco hombres más: Duncan Grant, Virginia Woolf (aún soltera y apellidada Stephen) y Guy Ridley que eran unos nobles abisinios que acompañaban al príncipe en su visita al Reino Unido; un intérprete alemán, Herr George Kauffmann (en realidad, Adrian Stephen, hermano de Virginia) y Mr Herbert Cholomondeley del Departamento de Asuntos Exteriores (representado por William Horace de Vere Cole, un adinerado irlandés experto en estas bromas que era el cabecilla de la farsa).
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venres, novembro 04, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 10.
Duarte y el prelado salieron corriendo hacia el despacho del secretario general del CEAS, allí, Pantaleón y Citric apenas podían disimular el desconcierto en el que les había sumido la noticia de la destrucción del material genético borbónico. « ¿Y ahora qué?» ─dijo Alexander.
«Creo que aún tenemos una opción» musitó el Arzobispo. Los demás, al girar sus cabezas, le vieron ocupado quitando unos hilos del pespunte de las mangas de su sotana para disimular la vergüenza que le daba plantear su tesis. Se demoraba demasiado y Pantaleón impaciente terció: «Ramón, no es momento para silencios dramáticos ¿en qué estás pensando?» El P. Trisagio después de resoplar dijo: «Antiguamente las brujas vaciaban los… testículos de los ahorcados y usaban su… semen para concebir súbcubos e íncubos. Así que debe ser posible extraer el… esperma del cadáver de Juan Carlos I», «Pater, es usted un tesoro» ─dijo sonriente Pantaleón tras plantarle un beso en la frente al mitrado.
Una llamada al doctor Denilauer les confirmó la posibilidad y mientras Citric organizaba con el jefe la fecundación de la Reina Letizia, Duarte y el P. Trisagio volvieron a su trabajo. La extracción del semen se produjo sin poner en peligro el secreto de la operación, como bien dijo Citric «Algo bueno tendría que tener la decapitación» el secretario general le rió la broma, señal inequívoca de que todo empezaba a estar controlado.
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Sergio B. Landrove
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4.11.05
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Sección o secciones: Gerifalte instantáneo (Novela por entregas)
xoves, novembro 03, 2005
Presciencia.
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Sergio B. Landrove
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3.11.05
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Sección o secciones: Cuentos., Restralletes
mércores, novembro 02, 2005
Viajando con Sinbad.
Tenía muy buen recuerdo de la novela Si o vello Sinbad volvese ás illas… (En castellano es Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas… ) (1961) pero su relectura me ha sorprendido gratamente. Es, como casi todo lo que he leído de don Álvaro, un manifiesto ─afortunadamente, un manifiesto vivo y divertido─ a favor de lo invisible como parte integrante de la realidad. Cunqueiro dijo en alguna entrevista que para escribir ficción no basta la realidad sino que “es necesaria, también, la imaginación deformante”. Lo invisible es parte esencial de la “realidad” que describe el maestro mindoniense. Un personaje de otra de sus obras (Las mocedades de Ulises, 1960. Ésta originariamente escrita en castellano) dice que quizá la mentira sea lo que no se sueña de tal modo que en su obra la realidad no queda reducida a lo que acostumbramos a llamar así, sino que se extiende a todo lo soñado, lo imaginado, lo leído y lo contado que se suma a lo meramente “acaecido” para conformar “lo real”.
Un buen ejemplo para concretar esta teorización equívoca y oscura─muerta y aburrida─ es esta obra en que recoge algunas vivencias del legendario navegante Sinbad ya retirado en su Bolanda natal cuya lectura les recomiendo vivamente. Emocionante hasta las lágrimas.
Si no tienen demasiado tiempo ojeen, al menos la «PLÁTICA DE MARES QUE FIXO SINBAD EN CHIPRE ÓS PILOTOS GREGOS, ASEGÚN FOI RECOLLIDA POR TEOTIKES PAPADOPULOS DE ESMIRNA» que el autor recoge en los apéndices del final. Eso sí tengan cuidado porque si empiezan puede que no puedan soltar el libro hasta el final.
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Sergio B. Landrove
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2.11.05
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Sección o secciones: Un canon accidental