Amosando publicacións coa etiqueta Gerifalte instantáneo (Novela por entregas). Amosar todas as publicacións
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sábado, febreiro 25, 2006

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 14.

Resumen de lo publicado: Felipe VI llega a Dinamarca donde Rosencratz, su viejo amigo, le ofrece protección.

«Estarás cansado. –dijo Rosencratz- Te preparo un café y mañana hablamos. Si quieres puedes encender la tele, el mando debería estar encima de la mesa» Felipe zapeó buscando el canal internacional de Televisión Española en el que vio como él mismo presidía la reunión del Patronato de la Real Academia de Taxidermia. No le sorprendió, pero al ver a su doble fue consciente del lío en el que se había metido. Hasta el momento no había tenido ni un instante para parase a pensar en las consecuencias de su actuación. Repanchigado en aquel sofá, al fin seguro y con alguien en el que confiar, sintió sobre sus hombros el peso de la historia. La tensión de los últimos días fue cediendo al sueño y, en la duermevela, la realidad se confundió con los sueños. Recordó a Luis María Anson repitiendo aquel trabalenguas que tanto le había impresionado de pequeño, su viaje hasta Dinamarca que creía, vencido ya por la lógica onírica, haber hecho a caballo, a Letizia, el informe que había desencadenado aquella locura, su inveterado odio al tenedor del pescado, el lema que su abuelo recitó entre lágrimas el día en que su padre fue Rey y, al fin, vio la escalera, aquella larga escalera que siempre sale en sus sueños, lo que le convenció de que estaba dormido. Fueron tantas las imágenes y tan inconexas que al día siguiente no supo decir si fue verdad o sueño que Rosencratz había salido de la cocina vestido con un coqueto delantal rosa y, al verlo dormido, apagó la tele, lo arropó con una manta y le dio un beso en la frente. Escena que bien pudo ser un simple recuerdo de los felices años en Georgetown.

Publicado en Le Rosaire de l´Aurore, número dieciocho. Febrero de 2006.

martes, febreiro 07, 2006

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 13.

Resumen de lo publicado: Citric comunica a Pantaleón que Felipe VI, después de no conseguir apoyo de otros monarcas, se dirige a Dinamarca buscando la colaboración de su viejo amigo Rosencratz.
Las luces reglamentarias esbozaban sobre la nieve la pista de aterrizaje de Elsinor. Felipe VI, piloto experto, aterrizó sin ninguna dificultad a pesar del hielo. Cuando los motores se apagaron Rosencratz, largo abrigo negro, gorro de piel y bufanda tricolor, se acercó corriendo al F-16. “Felipe”. El Rey arrojó el casco al suelo y se abrazó a su viejo amigo. “Adolfo”. No fueron necesarias más palabras. Desde que se habían conocido en la universidad de Georgetown habían trabado una amistad de esas que los simples mortales creemos ficticias gracias a las cuáles dos personas se pueden entender con sólo mirarse a los ojos. Rosencratz, jefe del servicio de inteligencia dinamarqués, sabía que Felipe estaba en graves apuros y estaba dispuesto a ayudarle. “No te preocupes aquí estarás seguro. Las Casas Reales se han movilizado en tu contra, Hamlet recibió esta mañana una llamada de Suecia pidiéndole que no interviniera en el asunto. A mí no me ha dicho nada pero no creo que sea para que te ayude sino porque sabe que desobedecería cualquier orden que vaya en contra de nuestra amistad. No sé tus razones ni quiero saberlas pero mientras tenga algún poder en Dinamarca, tú estarás seguro” El danés sacó del bolsillo de su abrigo una linterna que encendió y apagó tres veces, respondiendo a su señal una camioneta se acercó e inició las operaciones para remolcar el reactor hacia el hangar. “Habrá que devolverlo a España –dijo Adolfo ofreciendo la mano a su amigo- Sígueme.”Al pie de la torre de control les esperaba un todoterreno en el que Rosencratz llevó al Borbón a uno de los pabellones de caza de la Corona danesa. “Apenas lo usan. Aquí estarás seguro”
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore, número diecisiete. Enero de 2006.

xoves, xaneiro 05, 2006

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 12.

Resumen de lo publicado: Alfredo, el chófer de Troche i Poch, haciéndose pasar por editor de LE ROSAIRE ofrece a Sergio B. Landrove un trabajo de encargo: completar la novela por entregas titulada Gerifalte instantáneo.

El despacho de Duarte mostraba los signos de tres intensos días de trabajo: las carpetas se amontonaban abiertas en la alfombra dejando un reguero de documentos, desde la mesa más papeles se precipitaban al suelo según eran desechados por Troche y el prelado compostelano y en la pizarra que ocupaba una de las paredes había un esquema en el que decenas de flechas se entrecruzaban impidiendo a los propios autores descifrar su último sentido. El timbre del teléfono sonó ahogado bajo el mar de papeles. Los dos hombres lo buscaron impacientes por saber la noticia que podía hacerles tener que comenzar de nuevo. Tras varios intentos fallidos Duarte dio con el auricular «Diga»; «Aceptará, señor Troche. ─Alfredo tras la comida llamaba para dar cuenta de su encomienda─ Incluso parece encantado de que sea un trabajo de encargo»; «Muchas Gracias, Alfredo» Tras dirigir un gesto de éxito al Arzobispo, Duarte marcó el número del Secretario General de CEAS. «Señor, ya tenemos un modo de difundir la verdad sin que nadie se la crea y frustrar el eventual retorno de Felipe VI», dijo emocionado; «Abrevia, por favor»; «Editaremos un pasquín en el que se cuente toda la verdad como novela, así no llegarán a nacer rumores porque previamente se habrá difundido como ficción»; «Clásico y eficaz, Duarte ¿has encontrado escritores?»; «Creo que con uno llegará, ─Troche se arrodilló para buscar la ficha de Landrove en uno de los montones que había bajo su mesa pero el arzobispo le hizo una seña indicándole que la tenía en el bolsillo de su pijama─ Alfredo me acaba de confirmar que el número A32-180770 aceptará el encargo» Benito Pantaleón consultó en su computadora el fichero de premios literarios que convoca el CEAS.: «Landrove… Recuerdo que me hablaste de él. Buen trabajo.»
El Secretario General salió de su despacho y se encaminó a la planta superior desde la que Citric seguía la huída del monarca. Pantaleón se sorprendió al ver al estadounidense impecablemente vestido colocado chinchetas sobre un mapa de Europa. «¿Qué sabes del paradero del Rey?»; «Ha intentado despistar a mis hombres pero sabemos que ha parado en los aeropuertos reales de Holanda, Bélgica y Suecia pero parece que ninguno de sus colegas quiere comprometerse dándole más que repostaje y avituallamiento. Ahora creemos que se dirige a ─el dedo de Alexander titubeó sobre el mapa antes de posarse sobre la península de Jutlandia─ …Dinamarca.»
Pantaleón recibió la noticia dando un puñetazo a la pared: «¡Rosencratz!»-dijo con odio. «Efectivamente, señor, allí está el viejo amigo de don Felipe»
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore, número dieciseis. Diciembre de 2005.

martes, novembro 29, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 11.

Resumen de lo publicado: El Arzobispo logra solucionar, gracias a sus conocimientos esotéricos, el problema de la destrucción del material genético borbónico.

A la mañana siguiente mi teléfono móvil sonó. «Muy buenos días. ¿Es usted Sergio B. Landrove?», «Sí»-contesté. «Le llamo de Ediciós da mitocondria. Hemos leído alguno de sus relatos y creemos que tenemos un trabajo que puede interesarle.»Me pareció increíble pero la vanidad y la enorme ilusión no me permitieron pensar demasiado. «Si usted quiere podríamos quedar mañana y se lo cuento ¿Le parece bien a la hora de comer?» Fijamos la cita. Pasé el resto del día ordenando y pasando a limpio mis cuentos, los esbozos de novelas y hasta las cartas al director que he escrito. El alma se me cayó a los pies al ver el insignificante volumen de mis obras completas.
Media hora antes de la cita ya estaba esperando en la puerta de un popular (y caro) restaurante. Cinco minutos después, un enorme beemeuvedoble negro aparcó frente al establecimiento. Del coche se bajó un hombre alto y corpulento con una nariz irregular que le daba aspecto de boxeador retirado. « ¡Mal Polonia recibe al extranjero!» ─recitó abriendo el paraguas. Yo estaba tan nervioso que no me había percatado de que llovía. «Supongo que será el señor Landrove, ─me dijo─ le imaginaba más joven. Me llamo Alfredo J. Allen. ¿Tomamos algo antes de comer? »
Durante el piscolabis me explicó que su pequeña editorial acababa de lanzar un pasquín humorístico que, con el tiempo, pretendían vender a una publicación periódica pero antes debían demostrar su funcionamiento y la buena acogida de los lectores. «Ahora llevamos cinco meses ─me entregó una carpeta con los primeros números─ y queríamos incorporar una novela por entregas de intriga para fidelizar lectores. A uno de nuestros colaboradores se le ocurrió una buena idea pero, desgraciadamente, falleció el mes pasado y tras leer algunos de sus relatos, especialmente “El libre albedrío”, creemos que usted es el más indicado para continuarla. Dejó escrita la primera parte y esbozado todo el desarrollo pero, si acepta continuarla, le permitiremos que la ajuste a su estilo. En la carpeta tienen los primeros capítulos.»
Saqué los folios y sólo pude sonreír al leer el título: “Gerifalte instantáneo”. Sonaba muy bien.
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore, número quince. Noviembre de 2005.

venres, novembro 04, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 10.

Resumen de lo publicado: El plan de actuación de Troche y el Arzobispo se ve truncado por una nueva inesperada: Felipe VI destrozó el Real Banco de Esperma antes de matar a su padre.

Duarte y el prelado salieron corriendo hacia el despacho del secretario general del CEAS, allí, Pantaleón y Citric apenas podían disimular el desconcierto en el que les había sumido la noticia de la destrucción del material genético borbónico. « ¿Y ahora qué?» ─dijo Alexander.
«Creo que aún tenemos una opción» musitó el Arzobispo. Los demás, al girar sus cabezas, le vieron ocupado quitando unos hilos del pespunte de las mangas de su sotana para disimular la vergüenza que le daba plantear su tesis. Se demoraba demasiado y Pantaleón impaciente terció: «Ramón, no es momento para silencios dramáticos ¿en qué estás pensando?» El P. Trisagio después de resoplar dijo: «Antiguamente las brujas vaciaban los… testículos de los ahorcados y usaban su… semen para concebir súbcubos e íncubos. Así que debe ser posible extraer el… esperma del cadáver de Juan Carlos I», «Pater, es usted un tesoro» ─dijo sonriente Pantaleón tras plantarle un beso en la frente al mitrado.
Una llamada al doctor Denilauer les confirmó la posibilidad y mientras Citric organizaba con el jefe la fecundación de la Reina Letizia, Duarte y el P. Trisagio volvieron a su trabajo. La extracción del semen se produjo sin poner en peligro el secreto de la operación, como bien dijo Citric «Algo bueno tendría que tener la decapitación» el secretario general le rió la broma, señal inequívoca de que todo empezaba a estar controlado.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número catorce, octubre 2005.

venres, outubro 14, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 9.

Resumen de lo publicado: Los miembros del gabinete de crisis discuten las distintas vías por las que pueden intentar solucionar la crisis generada tras el regicidio.

El Departamento Narrativo del CEAS que dirigía Duarte Troche es una de las más importantes oficinas de la organización. Resumiendo mucho su misión consiste en «construir la realidad». Crear hechos y hacerlos llegar a los destinatarios adecuados para que sean interpretados tal y como más conviene al servicio secreto, retocar fotos, elaborar videos, construir pasados, redactar noticias, imprimir falsos periódicos y hacer correr bulos para distraer o concentrar la atención sobre determinados temas, son algunas de las tareas propias de los agentes al servicio de Troche. En aquella ocasión las órdenes de Pantaleón eran claras, prever los distintos caminos por los que podían avanzar los acontecimientos y no sólo los probables sino también, incluso, los simplemente posibles.
El mitrado y Troche desarrollaron varias tramas y evaluaron la eventualidad de cada una así como las respuestas que serían necesarias en cada caso. En cuanto a las actuaciones inmediatas, apostaban por buscar nuevos dobles para Juan Carlos y Felipe y embarazar, como había propuesto Citric, a Letizia con el material genético de su marido que se custodiaba, con el fin de salvaguardar la dinastía, en el Real Banco de Esperma. La historia que urdieron era eficazmente sencilla. Programaban la muerte de Juan Carlos I en un plazo de cinco años como consecuencia de una súbita e indolora enfermedad pues no creían necesario dar ocasión a los súbditos para pensar sobre el sufrimiento de un elegido de Dios. Diez años después fallecería Felipe VI víctima de un atentado terrorista, el P. Ramón había sugerido este trágico desenlace que serviría tanto para reforzar históricamente la imagen de don Felipe al transformarlo en mártir de la democracia y la libertad como para endurecer las leyes antiterroristas contra los violentos separatistas gallegos que, de acuerdo con las previsiones del CEAS, en esos tres lustros estarían en plena (y sanguinaria) actividad.
Pantaleón interrumpió el trabajo de sus dos hombres por el interfono: « Antes de huir don Felipe destrozó todas las probetas del banco de esperma. Parece que no fue un arrebato lo tenía todo bien pensado. No cabe mantener la dinastía sin contar con Felipe VI»
Continuará.
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número trece, septiembre 2005.

xoves, outubro 06, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 8.

Resumen de lo publicado: Tras emitir su dictamen, Benito Pantaleón despide a don Gregorio Peces-Barba.

Cuando Peces-Barba abandonó el despacho Troche tomó la palabra: «Estamos ante una situación muy complicada… ¿dónde está ahora don Felipe?»; «Ha huido, ─contestó Pantaleón─ un helicóptero le esperaba en la puerta de la Zarzuela y en Torrejón se marchó con un F-16»; «¿Se sabe dónde va?»; «Hacia el norte de Europa, le estamos siguiendo a una distancia prudencial. Pero su ausencia no supondrá ningún problema, los dobles ya están trabajando y ni la Reina Madre ni la Reina Letizia se han enterado de nada… Todo seguirá igual de momento»; «¿Qué debemos de hacer?»; «Tú lo has dicho es una situación complicada, muy complicada…»
«Quizá ─contestó Citric expeditivo─ lo mejor sea lo más sencillo: mantener a los dobles en su papel, embarazar a doña Letizia con el esperma de don Felipe y a él perseguirlo y hacerle desaparecer». El Arzobispo replicó: «Pero… no podemos matar al Rey»; «Él tampoco podría hacerlo»; «La verdad es que se ha complicado la vida sin razón aparente»; «¿Y si, simplemente, lo encerramos de por vida? De acuerdo con lo que ha dicho Peces-Barba sólo cabe actuar al margen de la ley y, de antemano, parece la solución menos traumática. ─terció Duarte─ No podemos matarlo pero tampoco podemos dejarlo libre»; «Sin duda vivo es un problema ─señaló Pantaleón─ en cualquier momento puede querer contar lo que ha hecho»; « Nadie le creerá»; « O sí». El padre Ramón dijo: «Quizá primero debiéramos hablar con él y una vez que sepamos sus intenciones ya podremos decidir»; «Ahora es imposible, no responde a la radio del F-16 y lleva el teléfono portátil desconectado. Supongo que cuando se sienta acorralado intentará ponerse en contacto con nosotros»
«¿Puedo unirme a la persecución?», solicitó Troche. «De momento no, te necesito aquí, es necesario redactar varias opciones argumentales por si las cosas se complican y las tienes que hacer tú personalmente. No podemos contar con tus subordinados»; «Comenzaré ahora mismo pero necesitaré una mínima ayuda, alguien que me sirva de opinión de contraste»; «Pater, ¿le importaría ayudar a Duarte?», era una orden pero Pantaleón guardaba las formas hasta el último detalle. «Como no». Ambos salieron del despacho de jefe.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número doce, agosto 2005.

venres, setembro 30, 2005

GERIFALTE INSTÁNTANEO. Capítulo 7.

Resumen de lo publicado: La inviolabilidad de la que goza don Felipe de Borbón desde el mismo instante en que asesinó a su padre obliga al gabinete de crisis a buscar soluciones al margen de la ley para que no se quiebre la estabilidad de España con el asesoramiento de Pces-Barba, catedrático de derecho constitucional.

Con un gesto Pantaleón ordenó guardar silencio al resto de los miembros del gabinete, se levantó y acompañó a don Gregorio a la puerta, «Muchas gracias. Su colaboración ha sido imprescindible, profesor»; « ¿Debo guardar silencio?», preguntó Peces-Barba habituado a preservar secretos de Estado. «Haga lo que crea conveniente. Los hechos son increíbles y nadie confiará en su realidad y, paradójicamente, estando en lo cierto, al no creer lo increíble, se confundirán pues, una vez más, lo increíble es la verdad. Tanto guardando el secreto como difundiendo la noticia nos ayuda…», «Eso me suena, Pantaleón, creo que lo leí en una novela de Torrente Ballester» «Ya sabe que lo que no es tradición es plagio» le contestó amenazador Alfredo, el chófer de Troche, que en ese momento acudía a la llamadada del Secretario General del CEAS, al tiempo que ofrecía un albornoz al catedrático. «Alfredo, acompaña al señor Peces-Barba a su casa o a dónde quiera ir». Ya en el ascensor don Gregorio se puso la bata. Hacía un rato que, preocupado por la situación política, se había olvidado de su desnudez. Era, sin duda, un hombre de Estado.

(Continuará)

Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número once, julio 2005.

sábado, setembro 10, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 6.

Resumen de lo publicado: Para que emita un informe sobre la situación jurídico-política tras el magnicidio el Secretario General del CEAS hace llamar a don Gregorio Peces-Barba, catedrático de derecho constitucional.


Don Gregorio Peces-Barba pensó en la posibilidad de que todo fuera una broma pero inmediatamente se puso en situación: unos encapuchados le habían sacado de la cama en mitad de la noche y, con los ojos vendados, le habían conducido a una habitación en la que otro hombre, el que ahora se le había presentado como Pantaleón, le dijo que España le necesitaba más que nunca y que en breves instantes volvería por él para solicitarle un dictamen. Al socialista le sonaba la cara de Pantaleón, era uno de esos viejos funcionarios que ocupan cargos de escasa relevancia como tapadera mientras atienden necesidades esenciales del Estado « Este Pantaleón –pensó- debe ser un pez gordo pues hasta hoy nunca había oído su nombre…y aquí estoy en tanga delante de unos tipos que desde la sombra me hacen preguntas sobre la Corona» El Rey había fallecido asesinado por su propio hijo no había ninguna duda.
«Entonces, si le he entendido bien, –resumió el Secretario General- en el mismo instante en que mató a su padre el príncipe se convirtió en Rey y, por lo tanto, en inviolable e irresponsable por lo que no puede ser juzgado. En su opinión, el ya Felipe VI tampoco puede ser detenido mientras modificamos la Constitución pues sería imposible hacerlo sin rebasar los plazos de la prisión preventiva y sería una medida de dudosa constitucionalidad»
«Efectivamente», contestó el catedrático. « ¿Entonces qué nos recomienda hacer?»; «No sé cuáles son sus propósitos»; «Los mismos que los suyos»; «Quizá…se podría intentar inhabilitar en las Cortes a don Felipe». Citric intervino: «Pero eso supondría revelar la verdad y poner en evidencia a la Institución. Dar motivos a los republicanos para encastillarse en sus posturas con el consiguiente quebranto de nuestra precaria estabilidad institucional, sinceramente, no me parece una solución»

(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número diez, junio 2005.

mércores, setembro 07, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 5.

Resumen de lo publicado: Los miembros de Gabinete de crisis del CEAS ven la grabación del asesinato de Juan Carlos I y el rostro del magnicida que no parece interesado en ocultar su identidad.

Después del improperio del Arzobispo los tres hombres enmudecieron invadidos por la estupefacción. Benito Pantaleón solicitó a través del teléfono de su escritorio que hicieran pasar al experto y encendió un fluorescente que ocupaba toda la pared del fondo de su despacho de tal manera que si se sentaba junto a los miembros del gabinete y situaba al interrogado frente a ellos no podían ser reconocidos.
Don Gregorio Peces-Barba entró en paños menores, en realidad diminutos pues aquella noche no usaba los clásicos calzoncillos que podrían esperarse de un padre de la Constitución sino un pequeño tanga que imitaba en su estampado la piel de un leopardo. La sorprendente indumentaria hizo pensar a míster Citric en una frustrada noche loca del catedrático de derecho constitucional, «aunque también puede ser –pensó el estadounidense- que Pantaleón quiera vejarle y el único modo incruento que se la ha ocurrido sea este». Duarte miró de reojo al prelado que hacía verdaderos esfuerzos para contener la risa que le producía ver a uno de los apóstoles del laicismo en tan ridícula situación. Realmente el panorama era grotesco pues aquél pequeño pedazo de tela apenas se vislumbraba bajo la cúpula del vientre del catedrático.
«Buenas noches, don Gregorio. Me llamo Benito Pantaleón y no creo necesarias más presentaciones –dijo Pantaleón- Disculpe que le hayamos convocado para que emita un dictamen a horas tan intempestivas pero hay motivos más que graves…»
«Pantaleón –contestó Peces-Barba- no me toques los huevos. Por mucha urgencia que haya al menos me podríais haber dejado vestirme» «…le ruego que no hable hasta que se le pregunte. Todos hemos venido tal y como estábamos -continuó el Secretario General del CEAS acercándose al profesor para que este pudieraver su pijama azul marino de seda- yo no tengo la culpa de que estuviese… ¿a medio vestir o a medio desvestir?»
La carcajada que ya no pudo contener el padre Trisagio hizo sonrojarse al catedrático.«Señores, esto es muy serio», cortó Pantaleón después de volver a las sombras y guiñar un ojo prelado, se ve que le debía algún favor y se lo estaba pagandocon aquél espectáculo. « El príncipe Felipe ha matado al Rey y hemos de reaccionar con rapidez… ¿cuál es la situación jurídica?, ¿cómo podríamos reaccionar?». La cara del socialista pasó del rojo al blanco.

(Continuará)

Publicado en Le Rosaire De l´Aurore número nueve, mayo 2005.

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 4.

Resumen de lo publicado: Benito Pantaleón muestra a los miembros del gabinete de crisis un video en el que se ve como un hombre embozado persigue al Rey por los pasillos de la Zarzuela.

Desde la tercera cámara, la que grababa el corredor de la primera planta, se veía andar, quizá hacia su alcoba, al Jefe de Estado que por el aspecto de los labios (no graban el sonido las cámaras de seguridad) parecía que iba silbando ajeno al individuo que le acechaba. El perseguidor alcanzó al Rey y sacó una espada de debajo de la capa asestándole una estocada en el costado antes de que don Juan Carlos I pudiera reaccionar. “Ese golpe no era mortal de necesidad”, comentó Pantaleón. El asaltante pateó la herida de Su Majestad que se retorcía de dolor mientras sobre el suelo de mármol la sangre se mezclaba con la leche. El hombre levantó la espada y con un hábil golpe separó la magna cabeza del muy regio cuello, después soltó el sable (ya en el suelo se veía que era un sable) y escapó corriendo por donde había venido frotándose los brazos doloridos por el esfuerzo que conlleva toda decapitación. Antes de bajar las escaleras miró a la cámara y levantó desafiante el dedo corazón. “¡Pedazo cabrón!”, el Mitrado no pudo contener su ira al ver el rostro del regicida.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número ocho, abril 2005.

martes, setembro 06, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 3.

Resumen de lo publicado: Cuando Duarte llega a la oficina de Benito Pantaleón el gabinete de crisis le espera, el Código Gamma se ha activado. No es un simulacro.

“Todo sucedió esta misma noche, ayer después de la cena, concretamente a las 22:17 horas”, contestó Pantaleón y comenzó a repartir unas cuartillas entre los asistentes diciendo “Ya sabéis: el reglamento es el reglamento”. En los papeles los tres hombres pudieron leer: «GABINETE DE CRISIS POR CÓDIGO GAMMA. ORDEN DEL DIA. 1. Exposición del supuesto de hecho. 2. Opinión de expertos. 3. Ruegos y preguntas. EL SECRETARIO GENERAL.» “Podría describíroslo pero una imagen…”, dijo don Benito mientras introducía una cinta de video en un aparato reproductor que tenía en una mesa auxiliar.
En una pantalla partida en cuatro (las imágenes parecían obtenidas por cámaras de seguridad) se veía un enorme salón, dos pasillos y una escalera, todo bastante lujoso. “Es la Zarzuela”, dijo el Arzobispo. Don Juan Carlos de Borbón y Borbón avanzaba con un vaso de leche por uno de los pasillos confirmando la afirmación del Prelado. Se detuvo un instante a dar cuerda a un reloj que, probablemente, nadie había puesto en hora en cientos de años y continuó su camino. Cuando comenzaba a subir las escaleras hacia el primer piso, y su imagen se veía en contrapicado desde la perspectiva de otra de las cámaras, una sombra, que pronto se concretó en individuo embozado tras una capa y tocado con sombrero de ala ancha, cruzó rápidamente el pasillo siguiendo al Monarca.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número siete, marzo de 2005.

luns, setembro 05, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 2.

Resumen de lo publicado: Duarte Troche i Poch recibe una llamada en mitad de la noche que le alerta de la activación del “código gamma”. En pijama se encamina a la sede del Tribunal Constitucional.


Sin reducir la velocidad el beemeuvedoble negro descendió a la segunda y última planta del aparcamiento del Tribunal Constitucional y, una vez allí, continuó hasta el muro del fondo dónde dos plazas permanecen siempre vacías amparadas por sendos letreros en los que se lee “RESERVADO”. Cuando Alfredo pulsó un botón situado en la palanca de cambios el muro se abatió mostrando una rampa que daba acceso a una tercera planta, semejante a las dos anteriores, y usada como aparcamiento para la sede central de la más secreta de las organizaciones secretas, el C.E.A.S.[1], de la que don Duarte Troche era Director del Departamento Narrativo. En la cochera, normalmente vacía a esas horas, había otros tres cochazos: uno, el mercedes de don Benito Pantaleón, Secretario General del CEAS; otro, un chrysler con matrícula del cuerpo diplomático que el señor Troche imaginaba a quién podía pertenecer y el tercero, un audi repleto de aros que le era totalmente desconocido.
Mientras Alfredo terminaba de aparcar don Duarte bajó corriendo del coche y tras teclear su clave descendió en el ascensor (perdón por la paradoja) hasta la más profunda planta (la sexta desde la superficie, contando las tres del aparcamiento) dónde estaba el despacho del señor Pantaleón y también el suyo. Instintivamente colgó la gabardina en el perchero y al entrar en la oficina de su superior se encontró con que, también en pijama, le esperaban Pantaleón; el Arzobispo de Santiago de Compostela, Ramón Trisagio que, pudorosamente, llevaba la sotana sobre un sobrio pijama de arpillera y Alexander Citric III, Consejero General de la Leberger & Co. en España y propietario, como había sospechado, del chrysler plateado. “Buenas noches, Duarte” –dijo Pantaleón. “Señor, Ilustrísima, Mr. Citric…-saludó Troche abandonando la esperanza de que fuera un simulacro al ver al Gabinete de Crisis en pleno- ¿Cuándo ha pasado?”

(Continuará)

[1] Este acrónimo, de acuerdo con la opinión más extendida, encierra el nombre del Comité para la Erradicación de las Actividades Sectarias, denominación trasnochada que corresponde a la realidad del momento de su creación conservado hoy, quizá, como parte de la técnica del despiste, elemento esencial de sus actuaciones. El CEAS fue una organización secreta originariamente vinculada a la Corona española de la que el devenir histórico le hizo desligarse llegando a alcanzar durante el siglo XIX una independencia calificada por los expertos como “muy peligrosa”. Hoy es una sociedad mercenaria que siguiendo siempre los rígidos principios de su código de conducta y la literalidad de las cláusulas del contrato firmado con su cliente ha sido capaz de servir simultáneamente a israelíes y palestinos y colaborar a un tiempo con el IRA y con el gobierno de Su (de ellos, los Ingleses) Majestad…aunque, tal y como están las cosas, sus principales clientes suelen ser las compañías transnacionales. Más sobre esta entidad irá conociendo el lector si tiene a bien continuar realizando la acción que le da nombre.

Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número seis, febrero de 2005.

GERIFALTE INSTANTÁNEO.Capítulo 1.

Primera parte
EL RUGIDO DEL LEÓN.


El teléfono sonó rompiendo el conticinio. “Es el móvil de las emergencias” acertó a pensar, lo que le desperezó completamente. Contestó antes del tercer pitido. “Diga”; “Duarte, ha pasado. Código gamma. En diez minutos en el punto de encuentro”.Apenas podía creer que fuese verdad “Código gamma, ¿será posible?” murmuraba mientras se calzaba y, simplemente, se echaba la gabardina sobre su pijama blanco de rayas azules modelo Rock Hudson. Bajó las escaleras de dos en dos y en la calle, tras mirar el reloj, comenzó a andar deprisa hacia el lugar fijado. Eran las cuatro de la mañana de un martes y el barrio estaba completamente desierto. Tardó cinco minutos en llegar a la Plaza de la Concomitancia, allí un enorme coche negro le esperaba. “Hola Alfredo”, dijo al conductor. “Buenas noches, señor Troche. Hace un frío como para destetar hijos de puta”; “Ciertamente”; “En el asiento tiene la documentación sobre el caso”; “¿Sabes algo?”; “No, debe de ser gordo porque no me han adelantado nada”.Don Duarte Troche i Poch abrió un sobre lacrado y comenzó a leer el informe que contenía mientras Alfredo conducía a gran velocidad hacia el centro de la ciudad. Veinte minutos después el coche se introdujo en los bajos de un extraño edificio cilíndrico que se alza en el número seis de la calle Doménico Scarlatti, la sede del Tribunal Constitucional. Ya en el aparcamiento se dirigieron, sin bajarse del lujoso vehículo, a su destino.

(Continuará)

Publicado en Le Rosaire de l´Aurore Número cinco, enero de 2005.

GERIFALTE INSTÁNTANEO. Presentación.

Hace ahora un año Gervasio Friztgerald, director de Le Rosaire de l´Aurore uno de los pocos pasquines que hoy en día se publican, se dirigió a mí para ofrecerme un espacio en su libelo. “Landrove, puedes ocuparlo en lo que quieras: opinión, ficción, entrevistas… Siempre que se ajuste a la línea editorial, ya sabes: humor mitocondríaco.” Lo del humor mitocondriaco, denominación que acuñamos en nuestros años universitarios, quizá requiera alguna explicación más que ahora no viene demasiado a cuento y que el lector atento podrá descubrir si tiene a bien leer el resultado de aquél ofrecimiento que con consentimiento de Ediciós da Mitocondria doy a la luz también a través de internet. Es una novela por entregas que comenzó a publicarse en Le Rosaire el pasado mes de enero. Cada nueva entrega será difundida, a la vez, en el pasquín y en esta constelación.