«Estarás cansado. –dijo Rosencratz- Te preparo un café y mañana hablamos. Si quieres puedes encender la tele, el mando debería estar encima de la mesa» Felipe zapeó buscando el canal internacional de Televisión Española en el que vio como él mismo presidía la reunión del Patronato de la Real Academia de Taxidermia. No le sorprendió, pero al ver a su doble fue consciente del lío en el que se había metido. Hasta el momento no había tenido ni un instante para parase a pensar en las consecuencias de su actuación. Repanchigado en aquel sofá, al fin seguro y con alguien en el que confiar, sintió sobre sus hombros el peso de la historia. La tensión de los últimos días fue cediendo al sueño y, en la duermevela, la realidad se confundió con los sueños. Recordó a Luis María Anson repitiendo aquel trabalenguas que tanto le había impresionado de pequeño, su viaje hasta Dinamarca que creía, vencido ya por la lógica onírica, haber hecho a caballo, a Letizia, el informe que había desencadenado aquella locura, su inveterado odio al tenedor del pescado, el lema que su abuelo recitó entre lágrimas el día en que su padre fue Rey y, al fin, vio la escalera, aquella larga escalera que siempre sale en sus sueños, lo que le convenció de que estaba dormido. Fueron tantas las imágenes y tan inconexas que al día siguiente no supo decir si fue verdad o sueño que Rosencratz había salido de la cocina vestido con un coqueto delantal rosa y, al verlo dormido, apagó la tele, lo arropó con una manta y le dio un beso en la frente. Escena que bien pudo ser un simple recuerdo de los felices años en Georgetown.
sábado, febreiro 25, 2006
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 14.
«Estarás cansado. –dijo Rosencratz- Te preparo un café y mañana hablamos. Si quieres puedes encender la tele, el mando debería estar encima de la mesa» Felipe zapeó buscando el canal internacional de Televisión Española en el que vio como él mismo presidía la reunión del Patronato de la Real Academia de Taxidermia. No le sorprendió, pero al ver a su doble fue consciente del lío en el que se había metido. Hasta el momento no había tenido ni un instante para parase a pensar en las consecuencias de su actuación. Repanchigado en aquel sofá, al fin seguro y con alguien en el que confiar, sintió sobre sus hombros el peso de la historia. La tensión de los últimos días fue cediendo al sueño y, en la duermevela, la realidad se confundió con los sueños. Recordó a Luis María Anson repitiendo aquel trabalenguas que tanto le había impresionado de pequeño, su viaje hasta Dinamarca que creía, vencido ya por la lógica onírica, haber hecho a caballo, a Letizia, el informe que había desencadenado aquella locura, su inveterado odio al tenedor del pescado, el lema que su abuelo recitó entre lágrimas el día en que su padre fue Rey y, al fin, vio la escalera, aquella larga escalera que siempre sale en sus sueños, lo que le convenció de que estaba dormido. Fueron tantas las imágenes y tan inconexas que al día siguiente no supo decir si fue verdad o sueño que Rosencratz había salido de la cocina vestido con un coqueto delantal rosa y, al verlo dormido, apagó la tele, lo arropó con una manta y le dio un beso en la frente. Escena que bien pudo ser un simple recuerdo de los felices años en Georgetown.
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martes, febreiro 07, 2006
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 13.
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xoves, xaneiro 05, 2006
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 12.
El despacho de Duarte mostraba los signos de tres intensos días de trabajo: las carpetas se amontonaban abiertas en la alfombra dejando un reguero de documentos, desde la mesa más papeles se precipitaban al suelo según eran desechados por Troche y el prelado compostelano y en la pizarra que ocupaba una de las paredes había un esquema en el que decenas de flechas se entrecruzaban impidiendo a los propios autores descifrar su último sentido. El timbre del teléfono sonó ahogado bajo el mar de papeles. Los dos hombres lo buscaron impacientes por saber la noticia que podía hacerles tener que comenzar de nuevo. Tras varios intentos fallidos Duarte dio con el auricular «Diga»; «Aceptará, señor Troche. ─Alfredo tras la comida llamaba para dar cuenta de su encomienda─ Incluso parece encantado de que sea un trabajo de encargo»; «Muchas Gracias, Alfredo» Tras dirigir un gesto de éxito al Arzobispo, Duarte marcó el número del Secretario General de CEAS. «Señor, ya tenemos un modo de difundir la verdad sin que nadie se la crea y frustrar el eventual retorno de Felipe VI», dijo emocionado; «Abrevia, por favor»; «Editaremos un pasquín en el que se cuente toda la verdad como novela, así no llegarán a nacer rumores porque previamente se habrá difundido como ficción»; «Clásico y eficaz, Duarte ¿has encontrado escritores?»; «Creo que con uno llegará, ─Troche se arrodilló para buscar la ficha de Landrove en uno de los montones que había bajo su mesa pero el arzobispo le hizo una seña indicándole que la tenía en el bolsillo de su pijama─ Alfredo me acaba de confirmar que el número A32-180770 aceptará el encargo» Benito Pantaleón consultó en su computadora el fichero de premios literarios que convoca el CEAS.: «Landrove… Recuerdo que me hablaste de él. Buen trabajo.»
El Secretario General salió de su despacho y se encaminó a la planta superior desde la que Citric seguía la huída del monarca. Pantaleón se sorprendió al ver al estadounidense impecablemente vestido colocado chinchetas sobre un mapa de Europa. «¿Qué sabes del paradero del Rey?»; «Ha intentado despistar a mis hombres pero sabemos que ha parado en los aeropuertos reales de Holanda, Bélgica y Suecia pero parece que ninguno de sus colegas quiere comprometerse dándole más que repostaje y avituallamiento. Ahora creemos que se dirige a ─el dedo de Alexander titubeó sobre el mapa antes de posarse sobre la península de Jutlandia─ …Dinamarca.»
Pantaleón recibió la noticia dando un puñetazo a la pared: «¡Rosencratz!»-dijo con odio. «Efectivamente, señor, allí está el viejo amigo de don Felipe»
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martes, novembro 29, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 11.
A la mañana siguiente mi teléfono móvil sonó. «Muy buenos días. ¿Es usted Sergio B. Landrove?», «Sí»-contesté. «Le llamo de Ediciós da mitocondria. Hemos leído alguno de sus relatos y creemos que tenemos un trabajo que puede interesarle.»Me pareció increíble pero la vanidad y la enorme ilusión no me permitieron pensar demasiado. «Si usted quiere podríamos quedar mañana y se lo cuento ¿Le parece bien a la hora de comer?» Fijamos la cita. Pasé el resto del día ordenando y pasando a limpio mis cuentos, los esbozos de novelas y hasta las cartas al director que he escrito. El alma se me cayó a los pies al ver el insignificante volumen de mis obras completas.
Media hora antes de la cita ya estaba esperando en la puerta de un popular (y caro) restaurante. Cinco minutos después, un enorme beemeuvedoble negro aparcó frente al establecimiento. Del coche se bajó un hombre alto y corpulento con una nariz irregular que le daba aspecto de boxeador retirado. « ¡Mal Polonia recibe al extranjero!» ─recitó abriendo el paraguas. Yo estaba tan nervioso que no me había percatado de que llovía. «Supongo que será el señor Landrove, ─me dijo─ le imaginaba más joven. Me llamo Alfredo J. Allen. ¿Tomamos algo antes de comer? »
Durante el piscolabis me explicó que su pequeña editorial acababa de lanzar un pasquín humorístico que, con el tiempo, pretendían vender a una publicación periódica pero antes debían demostrar su funcionamiento y la buena acogida de los lectores. «Ahora llevamos cinco meses ─me entregó una carpeta con los primeros números─ y queríamos incorporar una novela por entregas de intriga para fidelizar lectores. A uno de nuestros colaboradores se le ocurrió una buena idea pero, desgraciadamente, falleció el mes pasado y tras leer algunos de sus relatos, especialmente “El libre albedrío”, creemos que usted es el más indicado para continuarla. Dejó escrita la primera parte y esbozado todo el desarrollo pero, si acepta continuarla, le permitiremos que la ajuste a su estilo. En la carpeta tienen los primeros capítulos.»
Saqué los folios y sólo pude sonreír al leer el título: “Gerifalte instantáneo”. Sonaba muy bien.
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29.11.05
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venres, novembro 04, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 10.
Duarte y el prelado salieron corriendo hacia el despacho del secretario general del CEAS, allí, Pantaleón y Citric apenas podían disimular el desconcierto en el que les había sumido la noticia de la destrucción del material genético borbónico. « ¿Y ahora qué?» ─dijo Alexander.
«Creo que aún tenemos una opción» musitó el Arzobispo. Los demás, al girar sus cabezas, le vieron ocupado quitando unos hilos del pespunte de las mangas de su sotana para disimular la vergüenza que le daba plantear su tesis. Se demoraba demasiado y Pantaleón impaciente terció: «Ramón, no es momento para silencios dramáticos ¿en qué estás pensando?» El P. Trisagio después de resoplar dijo: «Antiguamente las brujas vaciaban los… testículos de los ahorcados y usaban su… semen para concebir súbcubos e íncubos. Así que debe ser posible extraer el… esperma del cadáver de Juan Carlos I», «Pater, es usted un tesoro» ─dijo sonriente Pantaleón tras plantarle un beso en la frente al mitrado.
Una llamada al doctor Denilauer les confirmó la posibilidad y mientras Citric organizaba con el jefe la fecundación de la Reina Letizia, Duarte y el P. Trisagio volvieron a su trabajo. La extracción del semen se produjo sin poner en peligro el secreto de la operación, como bien dijo Citric «Algo bueno tendría que tener la decapitación» el secretario general le rió la broma, señal inequívoca de que todo empezaba a estar controlado.
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venres, outubro 14, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 9.
El Departamento Narrativo del CEAS que dirigía Duarte Troche es una de las más importantes oficinas de la organización. Resumiendo mucho su misión consiste en «construir la realidad». Crear hechos y hacerlos llegar a los destinatarios adecuados para que sean interpretados tal y como más conviene al servicio secreto, retocar fotos, elaborar videos, construir pasados, redactar noticias, imprimir falsos periódicos y hacer correr bulos para distraer o concentrar la atención sobre determinados temas, son algunas de las tareas propias de los agentes al servicio de Troche. En aquella ocasión las órdenes de Pantaleón eran claras, prever los distintos caminos por los que podían avanzar los acontecimientos y no sólo los probables sino también, incluso, los simplemente posibles.
El mitrado y Troche desarrollaron varias tramas y evaluaron la eventualidad de cada una así como las respuestas que serían necesarias en cada caso. En cuanto a las actuaciones inmediatas, apostaban por buscar nuevos dobles para Juan Carlos y Felipe y embarazar, como había propuesto Citric, a Letizia con el material genético de su marido que se custodiaba, con el fin de salvaguardar la dinastía, en el Real Banco de Esperma. La historia que urdieron era eficazmente sencilla. Programaban la muerte de Juan Carlos I en un plazo de cinco años como consecuencia de una súbita e indolora enfermedad pues no creían necesario dar ocasión a los súbditos para pensar sobre el sufrimiento de un elegido de Dios. Diez años después fallecería Felipe VI víctima de un atentado terrorista, el P. Ramón había sugerido este trágico desenlace que serviría tanto para reforzar históricamente la imagen de don Felipe al transformarlo en mártir de la democracia y la libertad como para endurecer las leyes antiterroristas contra los violentos separatistas gallegos que, de acuerdo con las previsiones del CEAS, en esos tres lustros estarían en plena (y sanguinaria) actividad.
Pantaleón interrumpió el trabajo de sus dos hombres por el interfono: « Antes de huir don Felipe destrozó todas las probetas del banco de esperma. Parece que no fue un arrebato lo tenía todo bien pensado. No cabe mantener la dinastía sin contar con Felipe VI»
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14.10.05
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xoves, outubro 06, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 8.
Cuando Peces-Barba abandonó el despacho Troche tomó la palabra: «Estamos ante una situación muy complicada… ¿dónde está ahora don Felipe?»; «Ha huido, ─contestó Pantaleón─ un helicóptero le esperaba en la puerta de la Zarzuela y en Torrejón se marchó con un F-16»; «¿Se sabe dónde va?»; «Hacia el norte de Europa, le estamos siguiendo a una distancia prudencial. Pero su ausencia no supondrá ningún problema, los dobles ya están trabajando y ni la Reina Madre ni la Reina Letizia se han enterado de nada… Todo seguirá igual de momento»; «¿Qué debemos de hacer?»; «Tú lo has dicho es una situación complicada, muy complicada…»
«Quizá ─contestó Citric expeditivo─ lo mejor sea lo más sencillo: mantener a los dobles en su papel, embarazar a doña Letizia con el esperma de don Felipe y a él perseguirlo y hacerle desaparecer». El Arzobispo replicó: «Pero… no podemos matar al Rey»; «Él tampoco podría hacerlo»; «La verdad es que se ha complicado la vida sin razón aparente»; «¿Y si, simplemente, lo encerramos de por vida? De acuerdo con lo que ha dicho Peces-Barba sólo cabe actuar al margen de la ley y, de antemano, parece la solución menos traumática. ─terció Duarte─ No podemos matarlo pero tampoco podemos dejarlo libre»; «Sin duda vivo es un problema ─señaló Pantaleón─ en cualquier momento puede querer contar lo que ha hecho»; « Nadie le creerá»; « O sí». El padre Ramón dijo: «Quizá primero debiéramos hablar con él y una vez que sepamos sus intenciones ya podremos decidir»; «Ahora es imposible, no responde a la radio del F-16 y lleva el teléfono portátil desconectado. Supongo que cuando se sienta acorralado intentará ponerse en contacto con nosotros»
«¿Puedo unirme a la persecución?», solicitó Troche. «De momento no, te necesito aquí, es necesario redactar varias opciones argumentales por si las cosas se complican y las tienes que hacer tú personalmente. No podemos contar con tus subordinados»; «Comenzaré ahora mismo pero necesitaré una mínima ayuda, alguien que me sirva de opinión de contraste»; «Pater, ¿le importaría ayudar a Duarte?», era una orden pero Pantaleón guardaba las formas hasta el último detalle. «Como no». Ambos salieron del despacho de jefe.
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6.10.05
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venres, setembro 30, 2005
GERIFALTE INSTÁNTANEO. Capítulo 7.
Resumen de lo publicado: La inviolabilidad de la que goza don Felipe de Borbón desde el mismo instante en que asesinó a su padre obliga al gabinete de crisis a buscar soluciones al margen de la ley para que no se quiebre la estabilidad de España con el asesoramiento de Pces-Barba, catedrático de derecho constitucional.
Con un gesto Pantaleón ordenó guardar silencio al resto de los miembros del gabinete, se levantó y acompañó a don Gregorio a la puerta, «Muchas gracias. Su colaboración ha sido imprescindible, profesor»; « ¿Debo guardar silencio?», preguntó Peces-Barba habituado a preservar secretos de Estado. «Haga lo que crea conveniente. Los hechos son increíbles y nadie confiará en su realidad y, paradójicamente, estando en lo cierto, al no creer lo increíble, se confundirán pues, una vez más, lo increíble es la verdad. Tanto guardando el secreto como difundiendo la noticia nos ayuda…», «Eso me suena, Pantaleón, creo que lo leí en una novela de Torrente Ballester» «Ya sabe que lo que no es tradición es plagio» le contestó amenazador Alfredo, el chófer de Troche, que en ese momento acudía a la llamadada del Secretario General del CEAS, al tiempo que ofrecía un albornoz al catedrático. «Alfredo, acompaña al señor Peces-Barba a su casa o a dónde quiera ir». Ya en el ascensor don Gregorio se puso la bata. Hacía un rato que, preocupado por la situación política, se había olvidado de su desnudez. Era, sin duda, un hombre de Estado.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número once, julio 2005.
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30.9.05
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sábado, setembro 10, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 6.
Resumen de lo publicado: Para que emita un informe sobre la situación jurídico-política tras el magnicidio el Secretario General del CEAS hace llamar a don Gregorio Peces-Barba, catedrático de derecho constitucional.
«Entonces, si le he entendido bien, –resumió el Secretario General- en el mismo instante en que mató a su padre el príncipe se convirtió en Rey y, por lo tanto, en inviolable e irresponsable por lo que no puede ser juzgado. En su opinión, el ya Felipe VI tampoco puede ser detenido mientras modificamos la Constitución pues sería imposible hacerlo sin rebasar los plazos de la prisión preventiva y sería una medida de dudosa constitucionalidad»
«Efectivamente», contestó el catedrático. « ¿Entonces qué nos recomienda hacer?»; «No sé cuáles son sus propósitos»; «Los mismos que los suyos»; «Quizá…se podría intentar inhabilitar en las Cortes a don Felipe». Citric intervino: «Pero eso supondría revelar la verdad y poner en evidencia a la Institución. Dar motivos a los republicanos para encastillarse en sus posturas con el consiguiente quebranto de nuestra precaria estabilidad institucional, sinceramente, no me parece una solución»
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10.9.05
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mércores, setembro 07, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 5.
Resumen de lo publicado: Los miembros de Gabinete de crisis del CEAS ven la grabación del asesinato de Juan Carlos I y el rostro del magnicida que no parece interesado en ocultar su identidad.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire De l´Aurore número nueve, mayo 2005.
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7.9.05
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GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 4.
Resumen de lo publicado: Benito Pantaleón muestra a los miembros del gabinete de crisis un video en el que se ve como un hombre embozado persigue al Rey por los pasillos de la Zarzuela.
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martes, setembro 06, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 3.
Resumen de lo publicado: Cuando Duarte llega a la oficina de Benito Pantaleón el gabinete de crisis le espera, el Código Gamma se ha activado. No es un simulacro.
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luns, setembro 05, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 2.
Sin reducir la velocidad el beemeuvedoble negro descendió a la segunda y última planta del aparcamiento del Tribunal Constitucional y, una vez allí, continuó hasta el muro del fondo dónde dos plazas permanecen siempre vacías amparadas por sendos letreros en los que se lee “RESERVADO”. Cuando Alfredo pulsó un botón situado en la palanca de cambios el muro se abatió mostrando una rampa que daba acceso a una tercera planta, semejante a las dos anteriores, y usada como aparcamiento para la sede central de la más secreta de las organizaciones secretas, el C.E.A.S.[1], de la que don Duarte Troche era Director del Departamento Narrativo. En la cochera, normalmente vacía a esas horas, había otros tres cochazos: uno, el mercedes de don Benito Pantaleón, Secretario General del CEAS; otro, un chrysler con matrícula del cuerpo diplomático que el señor Troche imaginaba a quién podía pertenecer y el tercero, un audi repleto de aros que le era totalmente desconocido.
Mientras Alfredo terminaba de aparcar don Duarte bajó corriendo del coche y tras teclear su clave descendió en el ascensor (perdón por la paradoja) hasta la más profunda planta (la sexta desde la superficie, contando las tres del aparcamiento) dónde estaba el despacho del señor Pantaleón y también el suyo. Instintivamente colgó la gabardina en el perchero y al entrar en la oficina de su superior se encontró con que, también en pijama, le esperaban Pantaleón; el Arzobispo de Santiago de Compostela, Ramón Trisagio que, pudorosamente, llevaba la sotana sobre un sobrio pijama de arpillera y Alexander Citric III, Consejero General de la Leberger & Co. en España y propietario, como había sospechado, del chrysler plateado. “Buenas noches, Duarte” –dijo Pantaleón. “Señor, Ilustrísima, Mr. Citric…-saludó Troche abandonando la esperanza de que fuera un simulacro al ver al Gabinete de Crisis en pleno- ¿Cuándo ha pasado?”
(Continuará)
[1] Este acrónimo, de acuerdo con la opinión más extendida, encierra el nombre del Comité para la Erradicación de las Actividades Sectarias, denominación trasnochada que corresponde a la realidad del momento de su creación conservado hoy, quizá, como parte de la técnica del despiste, elemento esencial de sus actuaciones. El CEAS fue una organización secreta originariamente vinculada a la Corona española de la que el devenir histórico le hizo desligarse llegando a alcanzar durante el siglo XIX una independencia calificada por los expertos como “muy peligrosa”. Hoy es una sociedad mercenaria que siguiendo siempre los rígidos principios de su código de conducta y la literalidad de las cláusulas del contrato firmado con su cliente ha sido capaz de servir simultáneamente a israelíes y palestinos y colaborar a un tiempo con el IRA y con el gobierno de Su (de ellos, los Ingleses) Majestad…aunque, tal y como están las cosas, sus principales clientes suelen ser las compañías transnacionales. Más sobre esta entidad irá conociendo el lector si tiene a bien continuar realizando la acción que le da nombre.
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GERIFALTE INSTANTÁNEO.Capítulo 1.
El teléfono sonó rompiendo el conticinio. “Es el móvil de las emergencias” acertó a pensar, lo que le desperezó completamente. Contestó antes del tercer pitido. “Diga”; “Duarte, ha pasado. Código gamma. En diez minutos en el punto de encuentro”.Apenas podía creer que fuese verdad “Código gamma, ¿será posible?” murmuraba mientras se calzaba y, simplemente, se echaba la gabardina sobre su pijama blanco de rayas azules modelo Rock Hudson. Bajó las escaleras de dos en dos y en la calle, tras mirar el reloj, comenzó a andar deprisa hacia el lugar fijado. Eran las cuatro de la mañana de un martes y el barrio estaba completamente desierto. Tardó cinco minutos en llegar a la Plaza de la Concomitancia, allí un enorme coche negro le esperaba. “Hola Alfredo”, dijo al conductor. “Buenas noches, señor Troche. Hace un frío como para destetar hijos de puta”; “Ciertamente”; “En el asiento tiene la documentación sobre el caso”; “¿Sabes algo?”; “No, debe de ser gordo porque no me han adelantado nada”.Don Duarte Troche i Poch abrió un sobre lacrado y comenzó a leer el informe que contenía mientras Alfredo conducía a gran velocidad hacia el centro de la ciudad. Veinte minutos después el coche se introdujo en los bajos de un extraño edificio cilíndrico que se alza en el número seis de la calle Doménico Scarlatti, la sede del Tribunal Constitucional. Ya en el aparcamiento se dirigieron, sin bajarse del lujoso vehículo, a su destino.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore Número cinco, enero de 2005.
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GERIFALTE INSTÁNTANEO. Presentación.
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luns, agosto 01, 2005
GERIFALTE INSTANTÁNEO. Índice.
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