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luns, abril 25, 2016

Sobre unha posible orixe orzánica do castro de Cociñadoiro en Palavra Comun

Agradezo ás amigas da ciber-revista Palavra comum  que acolleran un pequeno avance editorial.


Un adianto:

«Miña dona, agora que a alianza rematou
poderemos usar do saber dos fenicios para evitar a guerra.
Esta arte que usan no último confín,
moito máis alá de sereas e cíclopes,
nos campos nos que Yamm goberna con terror,
pode que permita nova paz cos brigantios»


O de xenio ebulente amosou á raíña
o enxoval que trouxera da terra dos fenicios:
fíbulas e xerras, punzóns e agullas,
espadas e puñais agudos e lixeiros.

Se lles presta preman sobre o seu título e lean!

domingo, decembro 22, 2013

Breve antología de magos de oriente

O semanario Bierzo 7 publicou no seu número de esta semana esta colaboración d'O Rucho:


Epifanía uno, Urbano Lugrís González



En la iglesia copta creen que los Magos de Oriente eran doce, como los doce Apóstoles, y que uno era músico, y éste en homenaje al Señor Jesús, que estaba en las pajas del pesebre, tocó su instrumento, que era de cuerda (...) Por lejanos caminos, tres o doce, o trescientos, como creían en Bizancio, se vuelven a sus países de Levante los señores Magos.



(El mundo y sus ventanas, Alvaro Cunqueiro, intervención radiofónica en RNE de A Coruña, 08.01.1962)



Nuestra tradición nos ha hablado siempre de los tres magos de oriente; pero si acudimos a las leyendas e historia de otros países, por ejemplo a la Bizantina que cita Cunqueiro, podemos encontrar hasta trescientos, de todas formas poco se sabe más que sus nombres. Sirva esta pequeña antología de textos dispares para acercar al lector las vidas de aquellos astrónomos y magos que fueron los primeros en saber del nacimiento del Mesías.




DON MELCHOR

«Don Melchor tras cruzar el umbral de la cuadra no pudo contener las lágrimas al ver por vez primera al niño Dios y recordar lo que había leído en el vuelo de los pájaros: que aquella piel sonrosada iba a terminar atravesada por clavos y lanzas.

(Vidas de algunos santos, de Sem Tob ben Ishaq ibn Ardutiel, siglo XIV)



DON ANABAR


« (...) fue célebre médico entre egipcios un mago de nación persa que había entre los doce que vinieron a Belén a adorar al Niño. Y llamaban al tal mago, Anabar. Se dijo de él que era tan sabio que oía las enfermedades en el interior del hombre. Anabar después de largos años de médico en Alejandría retiróse al desierto, por el que cabalgaba montado en un león. Anabar tenía una luenga barba en la que se aposentó un enjambre de abejas, y el mago se dejó estar quieto todo un año, por no asustarlas, y cuando el enjambre se escindió y ambos reinos volaron lejos, Anabar se alimentó durante meses con la miel que habían dejado en sus barbas, y con la cera hizo una cruz, ante la que oraba, en su choza de barro. En la que vivió ciento noventa años.»


(Apoplétikus, tratado de dieta médica, cocina, música y gimnasia, monje Niffón, siglo II d.C.)



DON GASPAR



«Las tripas del cuarto vencejo insistían en lo mismo:



Viaja a poniente y tras muchas jornadas de viaje encontrarás lo que te guíe al parto del hijo de Dios.



Lo discutió con sus discípulos: ¿Podía el Emperador dejar embarazada a una mujer de un país en el que nunca había estado?»



(Uno de los doce fragmentos que se conservan de Las noches de los sabios, de NIU CHIAO, letrado y poeta chino, del siglo IX.)




DON BREN



« (...) por aquél entonces, don Bren, el mago de la corte del rey Xan leyó en el vuelo de las sardinas el nacimiento del Mesías que esperaban los judíos. Lo consultó con el rabino de Orzán que inicialmente no dijo nada pero tras dos días de interpretar la Torá, lo negó.



Ambos sabios fueron a consultar al rey que lejos de mediar en sus disputas religosas, siempre fueron muy cautos en materia ideológica los reyes de la ciudad sumergida, les dijo que debían respetarse y permitió a Bren abandonar la corte por el tiempo que fuera necesario para comprobar la realidad de su augurio.



Al día siguiente, con la bendición del Rabino y una piña de percebes, con la que pretendía dar la bienvenida al hijo del Hombre, Bren abandonó Orzán. Nadó hacia el sur y, antes de alcanzar las columnas de Heracles, una enorme medusa llamó su atención y le guió por las aguas del Mediterráneo hasta la playa de Ascalón. Allí, cuando salió a la superficie se encontró con otros Magos que habían acudido a una llamada parecida.(...)»



(Leyendas de la ciudad de Orzán, Görthveiller, siglo XVIII)



DON BALTASAR


« Al día siguiente de su partida los acreedores hicieron valer las prendas que el mago había dado para poder costearse el viaje y pagar la mirra.


- Está loco, se ha marchado persiguiendo una estrella. Está claro que no va a volver, dijo uno de los usureros ante el juez.


Las esposas e hijos del astrónomo apenas supieron cómo defenderse («Es verdad. Está loco», pensaban) y se limitaron a contemplar con pena como los alguaciles se llevaron las cabras y la vaca, cercaron las fincas y fijaron el foro que deberían pagar si querían seguir habitando su casa y labrando la parte de la huerta que el magistrado consideró «suficiente para su subsistencia». Las esposas, que no confiaban en el regreso del mago, contrajeron nuevos matrimonios. Al frente de la casa quedaron dos de sus hijos, los mayores.


Meses después don Baltasar regresó al pueblo con la Buena Nueva. Había parado en todas las aldeas del camino para contar los signos que acompañaron al nacimiento de Jesús. «Sin la más mínima duda: es Emmanuel», acababa siempre su relato. Sus hijos no le dejaron entrar en casa «Eres nuestra ruina. Un inconsciente. ¡Vete!» Él los comprendió. Dejó atado su caballo a la puerta y en las alforjas todo lo que quedaba de su equipaje (la túnica de los domingos, su espada y el astrolabio), «ya no los necesitaré más». Se fue a otras tierras a comenzar una vida nueva. Continuó mirando las estrellas pero dejó de medirlas.»



(Silva de flores curiosas, Pablo da Souza, siglo XVI)





Aquí poden ver a páxina do periódico: Bierzo 7: Breve antología de magos de oriente


sábado, xaneiro 12, 2013

A elección (Sonigrama 67)

Esta é a nova proposta de Osorio para o sonigrama 67 do Diario cultural da Radio Galega:


A elección

“Aqui ten que ser”

- Bos días! Onde teñen...? Grazas, xa as vexo ao fondo do pasillo.

“A ver esta... Que preguiza! A vermella aquela ten boa pinta...” 

“É lenta, moi pausada, lenta dabondo.” 

“E aquela sinxeliña do recuncho?” 

“Si, señor. Esta é...”

- Canto custa? Aquí ten. Pódema envolver para agasallo?
-  Bo día!

***


- Pinocchio, ven un momento. Teño unha cousa para ti. 
- Papa, é...

- Si, meu ben, a túa alma: un espíritu firme, animoso, alegre. O ritmo que te levará ao futuro.


Lérona (e interpretarona moi ben) en antena o 10.01.2013 . Podedes escoitar a versión que fixeron neste enlace a partir do minuto 45:28


Diario cultural do 10.01.2013

Os sons que ten que inspirar o sonigrama os poñen despois, podedes escoitalos tamén no feisbuc do Diario cultural.

martes, xullo 24, 2012

A catedral e o mal: a montaxe dos do Diario cultural

Xa colgaron no cibersitio da Radio galega a montaxe do conto A catedral e o mal  que  gañou o concurso do 56º Sonigrama do Diario Cultural da Radio Galega.

Se queren poden escoitalo pulsando no título:


A catedral e o mal (a partir do minuto 41:35)




O texto poden lerlo pulsando aquí.



luns, xullo 16, 2012

A catedral e o mal

 - Non é mal plan, non -dixo o Presidente.

O día seguinte unha sombra entrou na catedral. Comprobou que o libro era o libro, colleuno e marchou.

(Case un ano despois.)

 - Rematou o fútbol e aínda queda para as olimpiadas. É o momento: temos que atopar o códice.

(No Milladoiro.)

Os policías fan que buscan.

 - Comisario, esta caixa de ferro está pechada.

 - Usade o soplete!

 - O libro!

(O sábado seguinte.)

Un presidente sorrinte brinda cun xuíz eufórico.

 - Gusto moito destes guateques de despois dos éxitos.

 - Nestes tempos temos ben poucos, Señoría.
 - Saúde!

Pois semella que ROG está de sorte (ou ben inspirado) porque con este relato ven de gañar o sonigrama desta semana do Diario Cultural da Radio Galega.

(Non podo deixar as ligazóns das grabacións porque aínda non as colgaron no seu cibersitio, pero este ten sentido sin o son, non como o da semana pasada)

martes, xullo 10, 2012

Opus 139: Noé (Balada en Re)


Donas e cabaleiros, para este Atardecer do Gaiás logramos traer un experimento musical que ven de abraiar no Campionato Intercontinental de Música Extemporánea. Con vostedes a zoorquestrina do mestre Trolichevonski!

Imos aló.”

Branquiña en tempo...

...e Rubia tamén.”

Ben, Branca”


- Amodo, Rubia, acurta o berro.


1, 2...”

O do elefante foi un risco pero a peza necesitaba algo de rocanrol.”

1, 2...”

Entra o oso”

Un galo? De quen é ese galo?”


 - Queto, Sinbad, deixa o galo! Vladimir, lonxe de Branca!
- Que alguén ate ás bestas
 - Fuxaaaaaan,...


Este conto de Osorio (que só ten sentido, de telo, se se escoita cos sons) ven de gañar o 55.º concurso semanal de contos (sonigramas) do programa Diario Cultural da Radio Galega.

Os do programa propoñen unha secuencia sonora que tes que encher cun relato e esta foi a proposta do meu alter ego. Na seguinte ligazón vai o día co leron en antena:

Diario cultural: 06.07.2012 (a partir do min. 42:09)

E aquí a montaxe que fixeron os do Diario Cultural:

Diario cultural: 09.06.2012 (a partir do min. 42:55)

Por certo que esta non é a primeira aventura de Igor Trolichevonski (o apelido é difícil de pronunciar, non o nego, pero os locutores líanse de máis) os máis memoriosos de vostedes se lembraran de esta outra:




xoves, setembro 10, 2009

EL ASCENSORISTA, UN OFICIO AÑOSO.

A los más jóvenes les resulta ridículo al subir a un ascensor encontrarse con ese ser humano que, casi siempre sonriente y barrocamente uniformado, nos espeta: «Buenos días, ¿a qué piso va?» Hogaño denostada, la de ascensorista fue una de las profesiones más apreciadas durante la formación de las sociedades occidentales tal y como ahora las conocemos. Hubo un tiempo en que nuestra Realidad sólo era un boceto, unas rayas azules sobre un mundo en blanco. Por aquel entonces, cada ser humano sabía a donde tenía que llegar y dedicaba todas las horas del día (que, antes del calendario juliano, eran 3 y media) a crear todo lo que hoy tenemos: las cordilleras, las hamacas, la democracia de partidos, los árboles, el sol, los embudos,... Apenas tenían tiempo para nada más y nadie se paró a aprender a leer, todo ocio era rechazado por un colectivo que tenía claro que hasta el más ínfimo esfuerzo debía estar orientado a alcanzar el Futuro. Un buen día, varios individuos que sentían en su pecho el oscuro designio de cardar las nubes se subieron a un ascensor para cumplir su vocación. Impotentes lloraron ante la botonera grabada con símbolos para ellos incomprensibles. Mateo Filstrup, herido en su orgullo, se encerró a escondidas en una biblioteca y con su sola voluntad y un par de huevos logró aprender los números y varias letras, todas consonantes. Tras esta gesta convocó a sus frustrados compañeros ante la puerta del ascensor bien temprano, a eso de los 10 primeros segundos de un nuevo día (al que llamaron «espumadera»). Los otros, como buenos neardentales, acudieron temerosos del ridículo. Mateo les hizo subir y apretó, no sin el miedo propio del autodidacta que asume por vez primera responsabilidades frente a terceros, el botón que ponía «100». Lograron subir y gracias a ellos disfrutamos de los estratocúmulos. Filstrup fue idolatrado desde aquel día y agasajado con las más anchas condecoraciones de su tiempo. De ahí la reverencia que todos los bípedos debemos a los ascensoristas.

xoves, xuño 19, 2008

La gris verdad.


«No», dijo él y era «Sí.» La pregunta es lo de menos. ¿Qué más da que ella le preguntara si tenía hora o si quiso saber si aún continuaba queriéndole como el primer día? Lo esencial era la mentira: el hecho de haber abandonado los principios que tan férreamente se había propuesto defender desde la última caída hacía... ¿sólo dos semanas? Ni siquiera. Había vuelto a fallarle. Se había vuelto a fallar. Dijo «No» y mintió, aunque no lo hizo queriendo ni para defender, como había hecho otras veces, un plan preconcebido. Fue algo instintivo, inconsciente y precisamente eso le preocupaba más: «¿habré dejado de mentir para ser la mentira?» Había dicho «No» queriendo decir «Sí» que, a la postre, era la verdad. Aunque, ¿era «Sí» la Verdad? «Habría mucho que matizar», pensó, «casi tan cierta es, en este caso concreto, la negación como su opuesta. Todo es cuestión de perspectiva. Nada es absolutamente blanco o negro: todo es gris. Hay miles, quizá millones, de matices.» Una breve sonrisa borró la seriedad que se había apoderado de su rostro. «Ahora me miento a mí mismo, ¡Lo que me faltaba! He mentido y ya está, buscar justificaciones no hace sino empeorarlo todo He mentido, no sé por qué lo he hecho pero le he fallado una vez más. He de decírselo y cuanto antes, mejor. Todo retraso supone, lo sé bien, la necesidad de seguir alimentando la mentira. No le puedo volver a fallar. Pero, ¿le he fallado? ¿Qué es fallar? ¿Ejercer la infidelidad? ¿Eso soy? ¿Un hombre infiel? Decir eso sería mentir porque “infiel” significa lo que significa...» Siguió con sus pensamientos y deducciones hasta que logró tejer una maraña de justificaciones irrefutables.
Días más tarde, pálido, incapaz de pensar en otra cosa que no fueran los pequeños detalles que daban verosimilitud a las especulaciones y con el estómago al borde de la nausea se dio cuenta: «¡Pero cómo he podido caer otra vez! Me he encastillado en mi error y eso no hace más que engordar cada vez más la bola de nieve...» Seguía pensando cómo solucionarlo todo, como introducir en su respuesta el «pero» que enlaza el «No» con el «Sí» y no se dio cuenta de que el semáforo estaba en rojo.
El conductor salió asustado y él agonizando sobre el asfalto le dijo: «No se preocupe. Apenas estaba vivo»

xoves, maio 01, 2008

Causalidad.


Ch3chu y compañía han acogido en su remozada bitácora uno de mis microcuentos. Si les apetece pueden leerlo pulsando sobre su título:


CAUSALIDAD
en eBierzo.

domingo, xaneiro 20, 2008

Constelación decimoctava en Diario de León ( X ).


Sergio B. Landrove escribe Mañana, un relato que tiene como destinatarios a las víctimas del terrorismo así presenta una llamada en la portada del Filandón (el suplemento cultural Diario de León) de 20 de enero de 2008 uno de mis cuentos que ya pudieron leer en esta Constelación y que ahora se pueden descargar pulsando sobre su título.



No dejo de agradecer a don Alfonso García su generosidad para regalarme lectores.

domingo, xaneiro 13, 2008

Fábulas crípticas en Diario de León.

Filandón, las páginas culturales dominicales de Diario de León, acogen hoy en su sección Textos y pretextos algunas de mis Fábulas crípticas, concretamente estas 18 que ya habían podido leer en esta Constelación: Fábulas crípticas.

FÁBULAS CRÍPTICAS


I

El león, soberano absoluto, rugió estremeciendo hasta el último confín de sus dominios.Las ovejas, todas a una, acataron sumisas: “¡Beeeeeeeee!”El pato ladró.


II

La rana apenas podía creer lo que estaba viendo. Croó con todas sus fuerzas llamando a sus hermanas pero, para cuando ellas llegaron, hacía rato que la mosca se había cansado de bailar claqué.

III

Martín era un gato y, aunque no le gustaba demasiado, acostumbraba a sonreír.

IV

Las hormigas se alejaban cargadas con el cadáver conscientes de que alguien tenía que hacerse cargo y ocultar aquella indignidad.

V

Atraídas por el olor, las moscas buscan un paso en la solidez del roble. Arremeten una y otra vez contra la puerta confiando en que sólo por su ilusión y esfuerzo alcanzarán lo imposible.

VI

Nada hacía disfrutar más a la araña que oír el crujido de las cucarachas bajo los zapatos de los humanos.


VII

Cuando por la noche las hormigas finalizan su jornada laboral las páginas de los libros recuperan su mudez.


VIII

El rinoceronte minucioso tuvo que abandonar su gran pasión: el maquetismo.


IX

Los monos, asustados por su parecido con los hombres, decidieron no afeitarse más.

X

La pantera se creía noche.

XI

La polilla, harta de lana, esperaba el cambio de estación.

XII


Tras la asamblea las serpientes decidieron no querellarse contra el autor del Génesis.

XIII

El pulpo se hizo un lío.

XIV


«¿Un vegetal es un animal?» fue la escueta pregunta que envió el insecto palo a un consultorio radiofónico esperando, al fin, salir de la depresión.


XV

Una vez más se ha denegado a los delfines la condición de súbditos del reino animal. «Demasiado humanos», ha declarado el jefe del negociado que tramitó el expediente.

XVI

El mariachi de armadillos interpretó como colofón de su recital la ranchera que les lanzó a la fama: «Rodar y rodar».


XVII

«Quiquiriquí», cantó el gallo a media noche sin demasiada convicción. Al reclamo de su voz el sol salió y el mundo se puso en marcha. Animado por los buenos resultados empezó a planear la invasión de Polonia.

XVIII

El hamster fugitivo apenas podía creer que sus pies le llevaran tan lejos.



(De nuevo todo mi agradecimiento a don Alfonso García, coordinador del suplemento)

domingo, xaneiro 06, 2008

Adenda a Le juro que no estuve allí.




El Rucho me dice en un correo sobre este cuento:

Acabo de leer tu Le juro que no estuve allí. […] ¡Casi no me acordaba del día en que se te ocurrió la historia y me la contaste! Aquel día (ahora sé que fue el 14 de febrero de 2004) esbocé la escena principal de la que nace el relato. Estuve buscando en mis cuadernos y he encontrado estos dos dibujos en los que el protagonista eres tú ( o tu caricatura) y no yo, como dices en el relato […]







Boceto de una de las fotos del terrorista que puso en jaque a los servicios de seguridad de la Casa Real. El Rucho 14 de febrero de 2004




Detalle del terrorista desperezándose. El Rucho. 14 de febrero de 2004.

xoves, decembro 27, 2007

Le juro que no estuve allí.

Le juro que no estuve allí. La verdad es que todo es bastante inverosímil pero intentaré explicárselo. Aquella mañana me levanté somnoliento y, como hago siempre, encendí la tele para ver las noticias mientras me preparaba el desayuno. Parecía que había pasado algo importante porque a pesar de ser la hora acostumbrada no estaban dando la información meteorológica. La locutora decía: «Como les venimos informando, ayer un hombre se coló en la ceremonia. Lo curioso es que nadie se dio cuenta hasta que el reportero gráfico de ABC comprobó las fotografías de la memoria de su cámara» En la pantalla se sucedieron media docena de fotos en las que se veía al Rey en primer plano leyendo un discurso y, algo más atrás, a mí en pijama, con la taza de café en mi mano derecha y la caja de cereales en la izquierda. Adormilado, en la primera foto; sorprendido, en la segunda; con los ojos cerrados, en las siguientes y, ya en la última, huyendo del objetivo. «La policía solicita colaboración para identificar a este hombre», en la pantalla se veían mis seis retratos ampliados, «y ruega a quien crea conocerlo que se acerque a una comisaría o llame al número de teléfono que aparece en pantalla… »


domingo, novembro 25, 2007

Constelación decimoctava en Diario de León ( IX )

Las páginas culturales de Diario de León, Filandón, han vuelto a acoger hoy un relato que ya pudieron leer en esta Constelación:
Profeta en su tierra.






xoves, outubro 18, 2007

El vuelo de la libélula.

Cuento.

Recupero este cuento que se fue a un concurso del que ha vuelto con más pena que gloria. Ya tuvo una vida anterior en esta Constelación, de ahí la fecha de los comentarios.





Autor de la ilustración E. A. Séguy (tomada de la magnífica bitácora BibliOdissey )



Como todas las mañanas estoy sentado en la parada del autobús. Llevo casi cinco horas y ya han pasado siete veces todos los buses de la ciudad. La dueña de la mercería que hay aquí enfrente me ha preguntado preocupada por la línea que espero. Yo le he dicho la verdad:

-Espero ver pasar una libélula.

Se fue murmurando no sé muy bien qué. Al rato, empezó a llover fuerte, muy fuerte; lo suficiente como para que ningún insecto vuele bajo. Pero ya no podía desistir, sabía que vería pasar un caballito del diablo. Escampó y al salir, los clientes de la mercería se me quedan mirando como si estuviera loco.
Empiezo a necesitar andar, las piernas se me están quedando dormidas. He de pensarlo bien: si ando alrededor de la marquesina habrá momentos en los que daré la espalda a la calle y si en ese preciso instante pasa la libélula y no la veo… ¿Me quedaré toda la vida esperándola? (...)


Pueden continuar la lectura (e incluso imprimir el cuento) pulsando aquí.

xoves, outubro 11, 2007

Hoy…

… quizá sea un buen día para releer este microcuento:


luns, xullo 09, 2007

Constelación decimoctava en Diario de León (VIII)









Don Alfonso García, coordinador de Filandón (las páginas dominicales culturales de Diario de León), ha tenido a bien acoger en ellas a otro de mis microcuentos. Desde aquí se lo agradezco.





Es decir:

CONSTELACIÓN DECIMOCTAVA.




SERGIO B. LANDROVE.





Dantesco.


Me enamoré de ella cuando era una niña pero, por favor, no piensen mal porque yo también era un niño. Teníamos los dos nueve años cuando la vi por primera vez y quedé prendado de ella. Jugaba con sus amigas a la comba en la plaza, llevaba un vestido color sangre y en sus ojos brillaba una belleza que me anticipó un sentimiento que sólo años después acerté a llamar Amor. « ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?», recuerdo que me decía entonces. Al final, gracias a las películas, encontré la respuesta: «Estoy enamorado», concluí. A pesar de que el diagnóstico era irrebatible (sentía, sin la menor duda, las célebres mariposas en el estómago) las dudas no cesaron… «Estoy enamorado, sí. Pero, ¿qué debo hacer?»
Desde aquél día en que la vi volando con su vestido rojo había actuado instintivamente como los enamorados del cine (del cine de entonces, claro): la admiraba en secreto, planeaba encuentros «fortuitos» y siempre vencido por los nervios, me alejaba corriendo cuando estaba a punto ya de hablar con ella. El Amor me había poseído, me sabía sus horarios al dedillo, madrugaba para salir a la calle cinco minutos antes que ella y seguir el ronsel de sus pasos, primero hacia el colegio, después, hacia el instituto. En mi diario, que comencé a llevar en segundo de BUP, escribí de un día aciago: «Ya no soy yo mismo. Hoy me he cruzado con ella y sus amigas en el pasillo y, aunque iba hablando con Fabián, me quedé mudo, paralizado. Un repentino temblor atacó la parte izquierda de mi pecho y tuve que apoyarme en la pared para no caer al suelo…» Evidentemente mis reacciones no pasaban desapercibidas para nadie y menos para ella y sus amigas, aquel día, después de mi desfallecimiento las chicas se alejaron «riéndose a carcajadas de mí»
La fortuna quiso que ambos, tras el bachillerato, nos quedásemos en la ciudad: yo estudiando derecho; ella, trabajando en la librería de sus padres. Hasta que un día, antes de que, al fin, reuniera fuerzas para confesarle lo que ambos sabíamos desde hacía tanto tiempo, la atropelló un coche. Su muerte, que sucedió ya hace diez años, transformó mi vida de feliz en gregaria de una ciudad gris que quedó para siempre viuda, despojadas todas sus esquinas de la magia que ella les había regalado al habitarlas.





Nota del autor: Dante Alighireri (1261-1321) además del Canto Primero (Infierno) de su Comedia, que tiempo después Boccaccio calificó de “Divina”, escribió otros dos cantos, en los que describe el purgatorio y el cielo, y también La vida nueva, libro en el que recoge los sonetos que le inspiró su frustrado amor por Beatrice lo que permite ampliar el campo semántico de «lo dantesco».









domingo, xuño 10, 2007

Constelación decimoctava en Diario de León ( VII )

El Diario de León en Filandón [sus páginas culturales sin cibersitio, ya saben] acoge hoy otro de mis microcuentos. De nuevo todo mi agradecimiento a don Alfonso García por dar publicidad a mis ocurrencias.












domingo, maio 27, 2007

Constelación decimoctava en Diario de León (VI)

CUENTOS.

Hoy, en el suplemento Filandón (siguen sin cibersitio) de Diario de León Alfonso García tiene a bien acoger otro de mis microcuentos.

Puede saber más sobre las verdades de la mentira de este relato pulsando aquí.


PEQUEÑOS TESOROS.





A la memoria de Isaura Mouriño.




Todos los días, a eso de las ocho, bajaba por la Avenida revisando los contenedores “Están llenos de tesoros –me dijo cuando reuní valor y hablé con ella─ la gente tira cosas nuevecitas”. Comenzaba por el basurero que está junto a la frutería: allí, en cajas de cartón, le dejan lo que tiene mal aspecto, lo que nadie compra. Ella examinaba lentamente las lechugas, los tomates, los pimientos y seleccionaba lo que aún eran aprovechable. “Con estos plátanos pasados me hago una papilla excepcional”
Siempre pensé que su casa sería como un enorme trastero lleno de cajas, ruedas, somieres, televisores... Con el palo de una vieja escoba sujetó la tapa de otro contenedor y dirigió su linterna (“la encontré tirada y aún funciona”) al interior, sacó varias revistas “entretienen igual las retrasadas”. Leía mucho y de todo: periódicos, libros, pornografía, tebeos y fascículos inverosímiles. Los contenedores son una enorme biblioteca, “más aún desde que han puesto esos azules, aunque para sacar revistas de fondo hace falta mucha maña” presumía otro día acariciando orgulosa un gancho que llevaba siempre colgado del cinturón. Desde aquella primera conversación hubo otros encuentros “A mi el reciclaje me ha facilitado las cosas mucho y eso que la gente no termina a acostumbrarse a separar”. Removía el interior de los contenedores con el gancho, levantaba una bolsa y la sostenía en el aire unos segundos, intentando averiguar, por el peso, su contenido. Sacaba alguna y, ya en la acera, la registraba. Así todos los días. “A veces, una se encuentra cosas insospechadas ──afirmó señalando un broche de plata que llevaba en la solapa─ ¿lo tirarían por error? Quizá tuviera prendidos malos recuerdos...” Todos los días el mismo recorrido, empujando la silla de ruedas Avenida arriba primero y después, cuando ya la suele llevar cargada de los pequeños tesoros de cada día, Avenida abajo de vuelta a casa. “Estas cajas de madera de la frutería son muy buenas para hacer fuego en invierno, prenden muy bien” Le dije que tuviera cuidado porque hacer fuego en casa era muy peligroso. Se rió con sus dientes oscuros “No te preocupes, Él cuida de mí”- me replicó señalando al cielo. Yo temía leer en el periódico su muerte como tantas otras: “un caso más del síndrome de Diógenes cada vez más frecuente bla, bla, bla...” hoy, en el trabajo, comentaban la muerte de “esa señora que rebuscaba en los contenedores, ¿sabes quién te digo?” Yo lloré en silencio la pérdida de mi amiga: otro pequeño tesoro.




luns, maio 21, 2007

W.C.


CUENTO.




Antes de entrar comparó los tres retretes y se decidió por el del medio, a todas luces más limpio, aún así paso un trozo de papel higiénico por el borde de la tapa. Se desabrochó el cinto, se bajó los pantalones y los calzoncillos y se sentó, acostumbraba a hacerlo aunque sólo fuera a mear. Echó un ojo a las pintadas de la puerta pero no descubrió ninguna novedad: dibujos obscenos, rimas manidas y números de teléfono de «putas gratuitas» que se mantenían, año tras año, resistiendo los embates de la señora de la limpieza.
«Espero que me dé tiempo entregar el informe antes de la una, así podré salir a tiempo y pasarme por la frutería. Ayer vi que ya tenían cerezas, carísimas, ¡pero a ella le gustan tanto!… » Un chapoteo en el fondo de la taza interrumpió sus planes. «No ha sido mi chorro ¿Qué entonces? Imaginaciones, seguro.» Con la vejiga hinchada le resultaba difícil orinar. «Siempre igual, me entran unas ganas tremendas y cuando al fin me siento…» Volvió a oír el batir del agua y ya iba a levantarse para mirar cuando algo se aferró a sus cojones. « ¡Dios! ¡Hijoputa! ¡Suelta!», chilló. Se intentó levantar para zafarse de lo que fuera, pero aquello cada vez apretaba más fuerte sus testículos causándole un dolor insoportable. Al borde del desmayo y haciendo fuerza en las paredes del cubículo logró levantarse y ver, entre sus piernas, la mano peluda que apretaba con rabia. « ¡Suelta, cabrón!», acertó a decir con un hilo de voz. Luego se desmayó.
La criatura, creyendo que había acabado con su presa, volvió a su guarida consciente de que siempre es necesario ganar una primera batalla para cambiar el curso de la guerra.











Adenda:

Benito Pantaleón me indica el posible parecido con un cuento de Suso de Toro [lea más aquí] y, finalmente, descubro que se trata del cuento O rabano polas follas (Batermán) incluido en su libro Polaroid. (16 de junio de 2007)