sábado, setembro 10, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 6.

Resumen de lo publicado: Para que emita un informe sobre la situación jurídico-política tras el magnicidio el Secretario General del CEAS hace llamar a don Gregorio Peces-Barba, catedrático de derecho constitucional.


Don Gregorio Peces-Barba pensó en la posibilidad de que todo fuera una broma pero inmediatamente se puso en situación: unos encapuchados le habían sacado de la cama en mitad de la noche y, con los ojos vendados, le habían conducido a una habitación en la que otro hombre, el que ahora se le había presentado como Pantaleón, le dijo que España le necesitaba más que nunca y que en breves instantes volvería por él para solicitarle un dictamen. Al socialista le sonaba la cara de Pantaleón, era uno de esos viejos funcionarios que ocupan cargos de escasa relevancia como tapadera mientras atienden necesidades esenciales del Estado « Este Pantaleón –pensó- debe ser un pez gordo pues hasta hoy nunca había oído su nombre…y aquí estoy en tanga delante de unos tipos que desde la sombra me hacen preguntas sobre la Corona» El Rey había fallecido asesinado por su propio hijo no había ninguna duda.
«Entonces, si le he entendido bien, –resumió el Secretario General- en el mismo instante en que mató a su padre el príncipe se convirtió en Rey y, por lo tanto, en inviolable e irresponsable por lo que no puede ser juzgado. En su opinión, el ya Felipe VI tampoco puede ser detenido mientras modificamos la Constitución pues sería imposible hacerlo sin rebasar los plazos de la prisión preventiva y sería una medida de dudosa constitucionalidad»
«Efectivamente», contestó el catedrático. « ¿Entonces qué nos recomienda hacer?»; «No sé cuáles son sus propósitos»; «Los mismos que los suyos»; «Quizá…se podría intentar inhabilitar en las Cortes a don Felipe». Citric intervino: «Pero eso supondría revelar la verdad y poner en evidencia a la Institución. Dar motivos a los republicanos para encastillarse en sus posturas con el consiguiente quebranto de nuestra precaria estabilidad institucional, sinceramente, no me parece una solución»

(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número diez, junio 2005.