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luns, marzo 31, 2014

Jacinto Batalla y Valbellido, un autor de referencia

(Un artigo en castellano)


Os amigos da ciberrevista El coloquio de los perros voltan a contar cun meu tento .

Neste caso  acordei a miña faciana de cazador de autores inexistentes para presentar as obras (polo momento) completas do apócrifo escritor, Jacinto Batalla, inventado por Rafael Sánchez Ferlosio.

Poden ler o artigo completo pulsando aquí abaixo:



sábado, outubro 21, 2006

Parnasillo provincial de poetas apócrifos. Algunos poetas apócrifos ( II )




El segundo libro con el que me he encontrado y que contiene parte del catálogo del vacío perfecto lírico se titula Parnasillo provincial de poetas apócrifos y lo publicaron tres amigos (Agustín delgado, Luis Mateo Díez y José María Merino) allá por 1975.

Se presenta el tomo como una antología de escritores provincianos (de la provincia de León) y en el mismo, con el distanciamiento propio de la sátira y como dice don Fulgencio Fernández en el prólogo a la edición facsimilar que en 2000 editó el diario EL MUNDO / LA CRÓNICA DE LEÓN, se hace el retrato de una época, la crítica a un sistema, (se refleja) el descontento con un clima… La época es amplia pues los más veteranos autores nacieron en 1898* y el más joven en 1946, pero les une el escribir poesía durante el Franquismo y con sus biografías e intereses se pinta un fresco, no sabría decir si esperpéntico o real, de la vida durante la dictadura española.

El tono del conjunto parece darlo el Prólogo-exordio del, también apócrifo, don Antimio Rabanal Regalado que es un canto y defensa de la literatura popular (en un sentido próximo al que defiende Agustín García Calvo) frente a los renovadores de la lírica que, siempre siguiendo al señor Rabanal Regalado, se convirtieron en espantadores (de la lírica), tañeron los cencerros de oropel como para que el vecindario se disolviese, fundaron un cenobio y entre oficiantes acólitos se quedaron en su modorra de mutuas admiraciones (…) Y en esta circunstancia (…) como con voluntad de restituir a tantos consecuentes evadidos, al personal que tomó las de villadiego porque los predios poéticos le olían a incienso y mustia cadaverina, llegan, menos dogmáticos de lo que y quisiera pero acentuados por el decoro de una labor maldita y marginada hasta las heces, estos poetas, o poetastros del Parnasillo Provincial (…). Todo lo que de Manifiesto tiene el exordio queda atenuado, de nuevo por medio de la sátira, por el Epílogo didascálico, de don Solutor García de Polvazares que frente a la manía de dar a luz apócrifos repelendos opone una breve recapitulación sobre que se pensó acerca de las cosas bellas, y que vean de cuan poco valor a esa luz aparecen sus mamarrachadas. El epílogo es una enumeración de definiciones de la poesía, desde Sócrates a Campoamor, hilvanadas por la prosa artificial y pimpolluda de don Solutor.

Como muestras del libro, algunos botones excepcionales. La defensa de lo popular está especialmente presente en la invocación a Machado, a través de Froilán Meneses Burón* y también en un romance en el que se cuenta una historia amorosa y de casualidades, quizá real, propia de este género de literatura de cordel.

En la lista de autores del índice destaca, precisamente por su nombre, BAR ASTORGA. W. C. CABALLEROS, la biografía que lo acompaña reza así:

Algunos versificadores anónimos tienen desperdigada su obra en la secreta interioridad de determinadas paredes, como buscando lectores cómplices, indiscriminados, ocasionales, que conecten con esta lírica denostada y tantas veces irreverente en los íntimos momentos de excusado, formalmente poco aptos para acceder a las artes o a las ciencias del espíritu. El tono filosofal, el consejo o el canto meramente indecoroso, con acompañamiento de grafismos fálicos, y la publicidad clínica para el alivio de purgaciones, blenorragias, sífilis u operaciones de fimosis, suelen formar parte de tales paredes un corpus poco edificante, de gracia venérea. A tal marasmo pertenecen las siguientes composiciones, de lo más decoroso dentro de la casi siempre infame “lírica de retrete” de tan amplia tradición en nuestro solar.

Tampoco han faltado los que busquen relaciones de los apócrifos con poetas acaecidos. Hay una llamada bastante evidente, al menos para los residentes en la provincia de León, en el autor VICTORINO CREMA (1898-1975) y, señala el prologuista del facsímil, muchos han visto un trasunto del poeta catalán Pere Gimferer en el más joven (y menos popular) de los apócrifos, DESIDERIO CARRETERO OSORIO (1946)

Por su juego con lo popular me gusta especialmente la obra de EDELMIRO CAPITOL (1923) (…) Natural de Madrid. (…) Reivindica, frente al Madrid centralista, el Madrid de Lavapiés. Para él lo castizo tiene muchas variantes, como inmediatamente se verá. De León asevera que “es de provincias”.

Su poema, que huele a tango y parece tener como única fuente de jerga madrileña a Luces de bohemia, es el siguiente:

MANOLA DE VALLECAS

Manola de Vallecas dio cate a un pibe curda
y el panoli bocón no guipó al guindi gris.
Naturaca el chalao recibió su mancuerna:
cien pápiros verdosos tuvo que remitir.

Manola de Vallecas cogió al chulo de pipi
y sabrosas beatas se embolsó. estaba a pré.
Despintada y pingona, visitada del nuncio,
ojerosa y pringosa, pero mucha mujer.

Por un casual la vio el cicuta vinagre
y la dijo: amos, anda, pareces Mandelón.
Se creía el viejales que era suave la puri,
si te doy un tetazo te mando a Nueva Yor.

El golferas huyó como alma que lleva
y Manola hizo un guiño a Fofito Solís.
Del brazo se lo endilga por la vieja calleja
mientras un petrimete se para y hace pis.

Bien diferente es GABINO GUTIÉRREZ PERANDONES (1924) que con el nombre artístico de “Guti” interpretaba hacia los años sesenta canciones ajadas en París (tabernillas, estaciones de Metro, una vez en una terraza). (…) Se transcriben estas canciones de sus años peripatéticos, cabeceras de un “single" ya imposible. Yo les copio una:

USTED.

Usted,
usted es un poeta doctrinal,
tribal, social.
Usted, oh gran sectario,
sicario, corsario.

Mas yo,
yo soy el vate lácteo y virginal,
ninfal, laudal.
Yo soy protocolario,
vicario, larvario.

Usted,
usted es un bribón,
coplón, rimón.
Usted es moscovita,
chinita, cubita.

Mas yo,
yo soy el elixir,
revelación.
Yo soy aeropagita
ciíta, ciíta.

Usted,
usted
es hiel.
Mas yo,
yo soy
aquél
aquél que cada noche te persigue
el que sonríe cada noche por tu amor.

Estos poetas apócrifos tienen mucho que ver con dos de los incluidos en La literatura nazi en América, de Roberto Bolaño. Son los que el llama Los fabulosos hermanos Schiaffino (Italo y Argentino) que vinculados con los seguidores ultras de fútbol se editaron, con gran éxito en su ámbito, sus poemas. Tanto los escritores acaecidos leoneses como el chileno definen a través de sus apócrifos la literatura, la verdadera literatura si me apuran, en la que muchos escritores provincianos, secretos u ocasionales no quedan mal parados. No es tema baladí.



*Bien es cierto que hay uno anterior pero parecer ser simplemente lazo de unión con la tradición apócrifa ibérica, búsqueda de antecedentes, de criterio de autor. El más viejo de los recogidos es FROILÁN MENESES BURÓN. (1882) Nieto del poeta cuyo romance “En Zamora hay una torre…” puso en público conocimiento don Antonio Machado, evidentemente en el Cancionero apócrifo. Este poeta no es otro que Froilán Meneses del que Machado simplemente dice Nació en León, en 1826. Murió en 1893 y al que le dedicó estos versos:

Aunque tú no lo confieses,
alguien verá, de seguro,
lo que hay de romance puro,
en tu romance, Meneses.

xoves, outubro 12, 2006

Algunos poetas apócrifos ( I ): la Antología traducida, de Max Aub

ARCHIVOS DE LA O.P.A.

Por esas coincidencias de las lecturas he recalado en dos libros que son clara muestra del vacío perfecto en el ámbito lírico.
El primero se llama Antología traducida y es una recopilación de poemas de todos los tiempos “traducidos” por Max Aub. Recoge desde unos versos anónimos de la época de Amenofis IV a otros de un falso hippie, Michael McGullen, muerto en 1964*. El propio Aub se justifica soberbiamente en la nota preliminar: ¿Por qué hay más poetas malos que buenos? (...) no hay duda de que entre miles llamados menores existen algunos que escribieron un poema, tal vez dos o tres, tan buenos como los mejores (...) Husmeando aquí y allá di con algunos semiborrados de toda memoria. Como traducciones presenta Aub, siempre juguetón, poemas suyos, algunos se me antojan muy suyos, aquellos en los que el destierro, la guerra y la cárcel son temas principales.

Bajaron hacia la ciudad,
la tomaron y asolaron.
Mientras quedaban gemidos
no pararon de matar.
Luego cabalgaron hacia Ur.
El señor iba delante,
le seguían los demás
todavía entre llamas.

El señor iba delante
llevándolas en los ojos.

(ANÓNIMO S. XII o XIII. Fragmento de un poema épico húngaro, descubierto en 1912 en la Biblioteca Municipal de Bucarest)

También abundan los de tema erótico que Aub afronta desde diferentes puntos de vista el despectivo de la “griega” Hegesícora (s. VII a. C) o el más enamorado de Ibn Ben Alí (¿1210?- 1265) de la tribu de los Kelbidas, de Sicilia. La Canción X de un poeta anónimo de Lorca, sin duda alguna de principios del siglo XIV, que reflexiona sobre la originalidad de la escritura, otro de los temas que interesan a Aub en esta antología, dice:


Todos los poetas dicen que son como dos palomas:

¿Qué otra cosa puedo decir si aletean como dos palomas
/en las cuencas de mis manos?
¿Qué no daría por poder inventar otra frase?
¿Qué no daría por dar con otra imagen que fuese la de tantos?
Pero cuando los tengo entre mis manos, sólo se me ocurre, como
/a todos, sentir que parecen dos palomas y decírtelo.






Las referencias,si podemos hacer caso a Pasqual Mas i Usó, encargado de la edición de Visor que es la que leí, son infinitas. Sus notas quizá sean excesivas y, muchas veces, innecesarias (como las que explican quienes son Zeus o Júpiter, o comentan que tal o cuál fragmento de un poema se remiten al conocido pasaje de una obra clásica) pero otras veces nos ilustran de las múltiples lecturas que admiten los textos.

De entre todos , quizá el que más me haya gustado es el siguiente:



VLADIMIRO NABUKOV

(1812-1872)


Nació en Kiev, murió en Berlín. Joven, fue amigo de Tolstoi. Luego se enfadaron. Era rico; murio harto, del corazón.

Sólo los pájaros pueden despegarse
de su sombra.
La sombra siempre es de tierra.

Nuestra imaginación vuela:
somos su sombra, en tierra.




* Como no podía ser de otro modo, entre los poetas antologados (y traducidos) está Max Aub de él Max Aub dice: Nació en París en 1903. Aunque sale su nombre con cierta periodicidad sospechosa en los libros y revistas, no se sabe dónde está. Lo único que consta es que escribió muchas películas mexicanas carentes de interés. Nada tienen que ver con su homónimo Leandro Fernández de Moratín. (...)


Toda una declaración de principios del modo en que Aub concibe la “verdad” literaria.

sábado, decembro 03, 2005

Vacío perfecto.

ARCHIVOS DE LA O.P.A.
Catálogo del vacío perfecto (IV)

Como recordarán en esta sección pretendo dejar constancia de los libros invisibles que conforman el vacío perfecto. Esta acertada expresión pertenece al título de un libro del escritor polaco Stanislaw Lem.
Vacío perfecto (A perfect vacuum, 1971) es una colección de críticas de libros imaginarios que guarda semejanzas, dentro de las obvias diferencias entre los dos escritores, con la obra de Bolaño de la que le escribí más abajo. Contiene quince reseñas de novelas y ensayos invisibles, el imaginado discurso de un inexistente premio Nóbel (Alfredo Testa) y, quizá lo más interesante, la propia crítica de Vacío Perfecto, el libro de Lem. En esta última cargado de ironía traza un revelador ensayo sobre estos juegos de espejos literarios. Ante la dificultad de encontrar la obra en librerías, incluso en las de viejo (no dejen de acudir a su biblioteca pública) reproduzco parte del primer capítulo en que un anónimo crítico desmenuza a Lem:

«La crítica de libros inexistentes no es una invención de Lem. Encontramos intentos parecidos no sólo en escritores contemporáneos como Borges (…) sino en otros mucho más antiguos, ni siquiera Rabelais fue el primero en poner en práctica esta idea. Sin embargo Vacío perfecto constituye una especie de curiosum (…) ¿Cuál fue su propósito? ¿El de sistematizar la pedantería o la broma? Sospechamos que en este caso se trata de un subterfugio jocoso, viéndose confirmada esta impresión por la introducción, interminable [Realmente es interminable dado que esta introducción a la que hace referencia el crítico no existe. Sergio B. Landrove.] y muy teórica (…) En el párrafo siguiente de la introducción (AUTOZOILO) leemos: “La literatura nos ha hablado hasta ahora de personajes de ficción. Nosotros iremos más lejos: hablaremos de libros de ficción. En ello vemos una posibilidad de recuperar la libertad creativa y un ensamblaje de dos espíritus contradictorios el de autor y el de crítico.”
(…)
Todo esto, si es una broma, resulta un tanto cargante. Y, lo que es más, esta introducción sirve a Lem para engañar al lector (y tal vez a sí mismo), ya que Vacío perfecto se compone de unas seudoreseñas que no son, tan sólo, un compendio de chistes. Yo los dividiría, en desacuerdo con el autor, en tres grupos:

1) Parodias, pastiches y burlas: a este grupo pertenecen Robinsonadas, Nada o la consecuencia, (…), y Gigamesh. Señalemos que la posición adoptada en es bastante arriesgada, ya que inventar un libro malo para poder destrozarlo en una crítica porque es malo es realmente un recurso fácil. (…)
2) Apuntes en borrador (al fin y al cabo, no son más que unos borradores sui generis): Gruppenführer Louis XVI, Idiota y Cuestión del tempo. Cada uno de ellos podría ser quizá el embrión de una buena novela. Sólo que esas novelas primero deberían estar escritas. (…) Por eso habla en el AUTOZOILO de la pobreza de la materia prima creativa, de la pesadez artesanal de fabricar frases del tipo “la marquesa salió de casa a las cinco (…)

[El tercer grupo está integrado –según el crítico que le dedica un amplio comentario que aquí no viene a cuento- por el discurso apócrifo del premio Nóbel]

(…)

Es un libro sobre sueños que jamás se cumplen. Y el único ardid que le queda todavía a Lem sería un contraataque: afirmar que no fui yo, el crítico, sino él mismo, el autor, quien escribió la presente reseña, e incluirla, como un texto más, en Vacío perfecto»

No fue está la última incursión de Lem en el género. Recientemente la Editorial funambulista ha publicado Provocación que se basa en dos obras inexistentes, la de un historiador alemán que niega el holocausto nazi y, otra, aparentemente menos polémica, que describe la vida en nuestro planeta durante un minuto. Aún no he podido leer esta Provocación, si llego a hacerlo ya les comentaré.

NOTA: Alianza Editorial en su colección El Libro de Bolsillo está publicando una Biblioteca Lem, en la que esperemos llegue a aparecer Vacío perfecto.

mércores, novembro 16, 2005

La literatura nazi en América.

ARCHIVOS DE LA O.P.A.
Catálogo del vacío perfecto (III)

Si hay solapas que valen por novelas, el vacío perfecto está constituido por las solapas y reseñas de los libros intangibles. La literatura nazi en América (1996) de Roberto Bolaño es una colección de estudios sobre la vida y obra de inexistentes escritores americanos vinculados, de una u otra forma, al fascismo. El autor diferencia claramente en los textos el nazismo alemán del falangismo español y el fascismo italiano por lo que el creo que el adjetivo “nazi” del título no es más que crítica irónica al lenguaje de los estudiosos que no es siempre tan riguroso como ellos pretenden. Hay, por tanto, mucha ironía y humor pero también, como siempre que hay apócrifos en juego, mucha verdad.
Los artículos (a veces cuentos) van desde el muy breve dedicado a Carlos Hevia, «autor de una monumental y a menudo mixtificadora biografía de san Martín donde, entre otras cosas se dice que este era uruguayo (…) », al más largo que cierra el libro, dedicado a Carlos Ramírez Hoffman que, según me dijo Benito Pantaleón (que fue quien me prestó el libro hace años, cuando yo vivía en Santiago de Compostela), Bolaño desarrolló en su siguiente novela Estrella distante (1996).
Es, por sí mismo, un catálogo del vacío perfecto que recoge obras en prosa y en verso de las más diversas corrientes y géneros. Especialmente interesante me parece la obra de Willy Schürholz, hijo de exiliados nazis nacido en Chile. Su primer libro «se titula Geometría y presenta las innúmeras variantes de un cercado de alambre de espino sobre un espacio vacío apenas pespunteado por versos sin hilación (sic) aparente. Las vistas aéreas de las cercas son precisas y esbeltas. Los textos hablan –susurran- sobre el dolor abstracto, sobre el sol, sobre el dolor de cabeza.»
Afortunadamente el pasado mes de junio la Biblioteca Breve de Seix Barral lo ha editado de nuevo lo que les hará, si están interesados, más fácil encontrarlo en las librerías.

mércores, setembro 07, 2005

The god of the labyrinth, de Herbert Quain.

ARCHIVOS DE LA O.P.A. Catálogo del vacío perfecto (II) THE GOD OF THE LABYRINTH de Herbert Quain.La primera noticia que tenemos de esta novela nos llega de la mano de Jorge Luis Borges, autor que me temo será citado asiduamente en estas notas. En su libro El jardín de senderos que se bifurcan (1941) que luego incorporó al ya mencionado Ficciones (1944) aparece un relato titulado EXAMEN DE LA OBRA DE HERBERT QUAIN. The god of the labyrinth (1933), del que desconocemos si hay traducción al castellano, fue el primer libro publicado por Quain. El narrador del cuento de Borges nos confiesa que le «es imposible recuperar los pormenores de la acción; he aquí su plan; tal como ahora lo empobrece (tal como ahora lo purifica) mi olvido. Hay un indescifrable asesinato en las páginas iniciales, una lenta discusión en las intermedias, una solución en las últimas. Ya aclarado el enigma, hay un párrafo largo e introspectivo que contiene esta frase: “Todos creyeron que el encuentro de los jugadores de ajedrez había sido casual” ». Nada más sabemos por Borges. Años después recibimos nuevas del intrigante relato policial en la novela O ano da morte de Ricardo Reis (1984) de José Saramago; en ella Ricardo Reis regresa a Portugal tras la muerte del poeta Fernando Pessoa. Reis es uno de los heterónimos que sobrevive a su autor si podemos hacer caso a Saramago. De la biblioteca del trasatlántico en el que hace el viaje desde América toma (y no devuelve) un ejemplar del mencionado libro de Quain atraído por su título para saber «qué dios, qué laberinto» pero descubre «una simple novela policíaca, una vulgar historia de asesinato e investigación, el criminal, la víctima (…) el detective… » Saramago nos regala el párrafo inicial de la novela que, junto a la frase antes citada, es lo único que conservamos de la interesante obra de Herbert Quain. La novela comienza así: «El cuerpo que fue encontrado por el primer jugador de ajedrez, ocupaba, con los brazos abiertos las casillas de los peones del rey y de la reina y las dos siguientes en dirección al adversario, a mano izquierda una casilla blanca a mano derecha una casilla negra… » El juego de espejos entre Saramago y Borges es muy sugerente: ¿Se trata de un cadáver diminuto, quizá el de una pieza de ajedrez o de un tablero enorme? Por lo poco que sabemos de Quain cualquiera de las dos hipótesis es posible pero sólo el azar quizá nos permita seguir leyendo. Quién no es quién QUAIN, HERBERT (¿? ─Roscommon, 1941) Escritor irlandés que según su propia confesión no pertenecía al arte sino a la historia del arte. Es autor de las novelas The god of the labyrinth (1933) y April March (1936) y de la comedia heroica The secret mirror. Probablemente su mejor obra sea la colección de argumentos Statements (1939) de la que, de acuerdo con muy reputadas opiniones, Borges plagió su relato LAS RUINAS CIRCULARES.

luns, setembro 05, 2005

La biblioteca de babel.

Catálogo del vacío perfecto (I).

LA BIBLIOTECA DE BABEL es el título de un conocido relato de Jorge Luis Borges incluído en su libro Ficciones (1944) en el que describe una biblioteca infinita que guarda todos los volúmenes con todas las posibles combinaciones de letras en todos los idiomas.

«…se dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número aunque vastísimo no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catalogo de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basílides, el comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro en todas las lenguas,… »

Custodia todos los libros que se han escrito, los que se van a escribir y también los que nunca se escribirán. En sus anaqueles podemos encontrar, junto a muchos de los libros que hay en otras bibliotecas (los libros acaecidos) otros que no han sido escritos (volúmenes no acaecidos o invisibles) pero también existen y son reales pues tenemos noticia de ellos gracias a los libros visibles. En esta sección se pretende ir dando forma al catálogo de esos libros intangibles que conforman el “vacío perfecto”.
Evidentemente no es un proyecto original, en inglés, se puede consultar the invisible library.