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martes, febreiro 11, 2014

Curiosa política editorial (II)

 
















Contra aquellos que nos gobiernan
Lev N. Tolstói
Tradución de Aníbal Peña
Errata naturae editores, 2014


En ocasións o editor español considera que é necesario chamar a atención sobre un determinado produto (o que os demáis chamamos "libro") e non traduce o seu título literalmente. Xa comentei aquí o caso  da editorial Lumen e La muerte de Virginia e veño de atoparme con outro exemplo semellante.

Erratae naturae editores ven de publicar un ensaio de Lev N. Tolstói titulado en castellano Contra aquellos que nos gobiernan, o título ruso é Рабство нашего времени  ou Rabstvo našego vremeni -transcrito aos nosos caracteres. O tradutor de Google - e incluso outros con pes e mans- din que ese título é A escravitude do noso tempo co que descubrimos algo que o editor (español) quere ocultar ao lector (tamén español) que este libro non é máis -nin tampouco menos- que unha nova tradución dun ensaio de Tolstói que xa coñecíamos en tradución ao castelán. (De feito a edición de Littera de 2001 aínda non está esgotada)

No texto de promoción do libro non din nada desto polo que as verdadeiras intencións dos editores quedan claras: vender o maior número de produtos posibles  achegando, xa desde o título, ao  noso presente "indignado" (supoño que eles falaran dun "nicho de mercado descontento coa clase política" ou algo semellante) o texto de León.

Polo que ratificamos algunhas das nosas teses sobre o editor español:

- Só quere vender libros, cantos máis mellor

- Quere complacerme (como lector español que son)

- Sabe o que quero, do que gusto e  o que me interesa.

  - O autor é importante pero pode correxilo para axudarlle a vender un -ou máis- libros.

Por certo como moita da ensaística do vello León, A escravitude do noso tempo poden lela en liña: La esclavitud de nuestro tiempo.





luns, xullo 02, 2012

Dos visiones desde la nobleza rusa: Tolstoi y Yusúpov




El final de Rasputín, del príncipe Feliks Yusúpov, conde Sumarokov-Elston. Editorial Nevsky Prospects, 2010. Traducción de Marta Sánchez-Nieves.

La esclavitud en nuestro tiempo, León Tolstoi. Ed Littera 2000. Traducción de Fernando Catalán.

Acabo de terminar de leer El final de Rasputín en el que el príncipe Feliks Yusúpov cuenta su participación en la conspiración que asesinó al famoso (y desconocido) Rasputín. Leer las reflexiones de un noble ruso arquetípico hace ver lo auténticamente excepcional que fue el conde Tolstoi, Lev Nikolaievich Tolstoi. Tolstoi, el viejo León, a pesar de pertenecer a una familia que llevaba a blanquear la ropa interior a Dinamarca luchó por extender una educación universal, por liberar a los mujiks* (muchas veces en contra de la propia voluntad de los campesinos), por abolir la propiedad privada y acabar con la pena de muerte, entre otras miles de cosas.


 
 Feliks Yusúpov, por V. Serov (fuente de la imagen)

Frente al pensamiento de Lev Nikolaievich escribe Feliks Yusúpov:
(…) Era (Rasputín) un mujik ignorante que apenas sabía leer y escribir, por supuesto que no podía descifrar muchas cosas, había mucho que no entendía. Sin principios, cínico, ávido de dinero, tras haber conseguido inesperadamente el éxito vertiginoso, tenía menos principios todavía, era más cínico y más ávido.
Su influencia ilimitada en los sectores altos, la adoración servil de mujeres mentalmente arruinadas, el libertinaje sin freno y la molicie corrompedora a la que no estaba acostumbrado habían extinguido la última chispa de conciencia, habían embotado cualquier temor de responsabilidad (…)

(pág. 80)

El príncipe Yusúpov destaca a lo largo de todas sus memorias el hecho de que Rasputín no es más que un mujik y deja clara su doble vara de medir en ese a la que no estaba acostumbrado. Parece que para el conde Sumarokov-Elston la molicie corrompedora, la adoración servil y la influencia solo son negativas en la mente y la ética de un campesino. ¿Que puede haber de malo en que en un noble viva en la molicie corrompedora? La costumbre al ambiente impide todo efecto corruptor. Parece que Yusúpov defiende que los campesinos han de hacer lo que deben hacer (el trabajo que da nombre a su clase) y la nobleza debe dedicarse a lo suyo: a dirigir Rusia desde esa molicie corrompedora que en nada afecta a su pureza moral.
 
A lo peor estoy sacando algo de madre la interpretación del texto pero si continuamos leyendo hasta al final la interesante crónica este tesis encuentra su apoyo. El autor dedica el último capítulo a lamentarse de la revolución y a alabar los logros de los zares dedicados en cuerpo y alma a la tarea de modernizar Rusia y hacer de Europa un lugar más seguro. Feliks escribe:

(…) La mayoría de los extranjeros no la conocían (a Rusia). Se creían las gracias sobre “el país bárbaro” gobernado por “zares déspotas con ayuda del látigo y la fusta”. Estos embustes ridículos en gran medida se lo debemos a los relatos y composiciones de los primeros emigrantes políticos, en su gran parte de origen extranjero de cuyo ambiente salieron los Lenin, Trostki y Zinóvier. (…) Pocos en Occidente saben que la emperatriz  Yelisaveta, hija de Pedro el Grande, y fundadora de la primera universidad Rusa, abolió la pena de muerte en Rusia y que desde entonces nunca se ha aplicado a nuestro país, excepto en casos excepcionales de consejos de guerra a delincuentes políticos que hayan amenazado la integridad del estado (…)
(…) en tiempos del emperador Nikolai II se culminaron en Rusia las importantes reformas de su abuelo, del Zar-liberador Aleksandr II.
Fueron convocados las instituciones representativas, se concedió libertad de conciencia libertad de conciencia, los campesinos recibieron en propiedad sus parcelas y fueron liberados de las últimas reminiscencias del régimen de servidumbre y del castigo corporal.
A la iniciativa personal de soberano de Rusia se debe la prohibición de las bebidas alcohólicas (…) Las capas de ahorro se llenaron de ingresos. Los campesinos empezaron a enriquecerse hasta tal punto (…)
En tiempos de Nikolai II  se entregó a las Cámaras legislativas para su deliberación un proyecto de enseñanza generalizada y la cuestión sobre la introducción del Concejo e la tierra en los volost.
Pero todo se interrumpió, se desmoronó...


Lev Tolstoi, por I. Repin (fuente de la imagen)


Parece increíble que dos personas que compartieron parte de sus experiencias (Yusúpov además era más joven, nació 60 años después de Lev Nikolaievich) vean el mundo de manera tan distinta. ¿habría leído el conde Sumarokov-Elston lo suficiente? 

¿Leería el conde Tolstoi demasiado? Porque en 1900 -cuando Yusúpov ya tenía "uso de razón" (13 años) para ver lo que pasa en Rusia- publicó La esclavitud de nuestro tiempo y su capítulo VIII escribió y describe:

Imaginemos a una persona totalmente extraña a nuestro país (o un noble ruso, digo yo), que no tiene noción alguna sobre nuestra historia y nuestras leyes y a la que, habiéndole mostrado nuestra forma de vida en algunas de sus manifestaciones, le pedimos que nos diga donde observa el principal contraste entre los distintos modos de vida de la gente de nuestro país: el principal contraste en la forma de vida de la gente al que hará referencia esta persona será que unos pocos vayan por ahí con las manos blancas e inmaculadas, alimentándose y vistiendo bien, hallándose en una situación privilegiada, sin apenas necesidad de trabajar y sólo buscando con qué amenizar su tiempo, malgastando en esas distracciones millones de jornadas de esfuerzo llevadas a cabo por otras personas que, a diferencia de ellas, van siempre sucias, vestidas miserablemente, con las manos grasientas y callosas, que trabajan en las fábricas desde la mañana hasta la noche, en ocasiones sin descanso, en beneficio de aquellos que no saben lo que es trabajar y solo saben de libertinajes.

Aunque se haga difícil establecer un límite determinado entre el esclavo contemporáneo y su amo como el que existía en otro tiempo, y aunque entre los esclavos de nuestro tiempo haya algunos que lo sean a tiempo parcial y, entre ellos, alguno pueda convertirse posteriormente en amo o, en otros casos, sea simultáneamente amo y esclavo (...)

(pág. 59)



*Los campesinos-siervos rusos, ya saben.

mércores, novembro 24, 2010

La muerte de Tolstoi en la prensa española.

En el ABC de 22 de noviembre de 1910 se daba la noticia del fallecimiento de Lev Tolstoi.




EL CONDE LEON TOLSTOI
INSIGNE LITERARO RUSO, QUE ACABA DE FALLECER EN ASTAPOVO




Muerto ilustre
El conde de Tolstoi

Su matrimonio

París, 21, 9 mañana. Entre los relatos, más ó menos curiosos, que publican los periódicos relacionados con Tolstoi y su vida, hay uno que es muy interesante: el referente a la historia de su matrimonio. Tolstoi era muy tímido para tratar a las mujer. Se creía feo, y estaba persuadido de que no sabría hacerse amar. Así, pués, había renunciado al matrimonio.
Algún tiempo después de su regreso de Sebastopol, en cuyo sitio había mostrado un valor temerario se encontró en Moscou, viviendo con su hermana, á dos primas suyas, Luisa y Sonia Andresona.
Conversador brillante, el conde Tolstoi hizo una profunda impresión en las dos hermanas; pero Sonia, sobre todo, escuchaba con admiración sus relatos de guerra y mostraba el encanto que le producía la sugestión de su palabra.
La muchacha amaba á Tolstoi . Sonia, entonces, escribió una novela, en cuya heroína exteriorizaba sus sentimientos.
Tolstoi leyó esa novela; pero como el personaje amado en la novela tenía un aspecto seductor, Tolstoi no se reconoció en tan halagado retrato.
Algunos meses más tarde, Tolstoi fue a pasar una temporada en casa del abuelo de las dos hermanas.
Sucedió que una noche Tolstoi se encontró al lado de Sonia en una mesa donde había estado jugando toda la familia.
Tomó Tolstoi un trozo de tiza y escribió sobre el tapete una serie de mayúsculas cada una de las cuales era la inicial de las palabras de la fase siguiente: “En vuestra familia se cree equivocadamente que yo vengo aquí por vuestra hermana Lisa. Desengañad a las personas que crean eso.”
Sonia descifró rápidamente el jeroglífico, y entonces Tolstoi borró lo que había escrito y escribió otro , que decía lo siguiente: “Vuestra juventud y vuestra dicha me hacen sentir con viveza mi edad y mi imposibilidad de ser feliz.”
Sonia comprendió la confesión de su tímido adorador. Dos meses después, Tolstoi pidió la mano de su prima , y el padre se la concedió, aunque hubiera preferido casara antes á la hermana mayor.
Algunos días después de su boda escribía la joven condesa de Tolstoi á su hermana y la decía: “Temo pensar en mi porvenir. Ahora no es un sueño, como cuando era niña. Se ve su destino. Se teme perderlo. Me comprenderás cuando estés casada. ”
Tolstoi, por su parte, escribía a su cuñada sobre la alegría de su esposa: “jugando á la persona mayor, á la señora”, y añadía: “Adiós, niña mía. Que Dios te dé una felicidad parecida a la mía. ¡No la hay mayor en el mundo!”

LUTO EN RUSIA

San Petersburgo, 21, 6 tarde. La Duma suspendió hoy los debates, levantándose en señal de duelo por la muerte de Tolstoi.
En muchas poblaciones y ciudades de provincia se han tributado honores á la memoria del ilustre muerto.



Los periódicos han aparecido orlados de luto.
El pope de la iglesia del Consejo del Imperio ha accedido á celebrar una misa por el descanso eterno del autor de Resurrección.



Hace 100 años las noticias tardaban mucho más en llegar (Tolstoi murió el 10 de noviembre) pero, como hoy,  interesaban detalles sumamente banales como el noviazgo de Lev y Sofía y los periodistas usaban circunloquios raros "el autor de Resurrección" (¿Y Guerra y paz o Ana Karenina?)para referirse a sus personajes. Sorprende el decoroso "ha accedido" de la última frase como toda mención a la excomunión con la que Lev Tosltoi fue castigado por la iglesia rusa.



mércores, setembro 16, 2009

Apuntes tolstoianos I. De la obra a la vida (y viceversa).

Para Abril, tolstoiana contagiosa.

Uno de los mayores temores de los familiares y amigos de Lev Nicolaievich Tolstoi debió ser: «¿Escribirá esto que le estoy diciendo? ¿Cómo lo contará?» Porque si «el carácter autobiográfico» es una de las pesquisas más seguidas por periodistas y críticos en cualquier obra de ficción, en el caso del escritor ruso la inspiración en su vida es más que palpable.
Él mismo es Levin (en Ana Karenina) y Pierre (en Guerra y Paz) y el protagonista de muchos de sus relatos (dejando a un lado los evidentemente autobiográficos como sus 3 primeras novelas: Infancia, Adolescencia y Juventud). Y muchos de los episodios de su vida se reflejan en sus ficciones. Lev Tolstoi se declaró a su mujer, Sofía Andreievna, mostrándole una larga sarta de iniciales que ella descifró en unos segundos, como hace Levin con Kitti en AK; también como Levin le dió a leer todos sus diarios de juventud a su mujer antes de casarse y un par de cientos de ejemplos más se pueden comprobar fácilmente leyendo la estupenda edición de los Diarios del escritor que ha editado El Acantilado y comparándolos con sus ficciones.

Sofía Andreievna y Lev Nicolaievich (Fuente de la foto.)

Pero la influencia entre vida y obra es extraña, tanto que llegó a contar cosas en sus novelas antes de que pasaran (o pasaron porque las contó, que en estos casos nunca se sabe). En La sonata Kreutzer narra la venganza de un marido resentido de la sexualidad y celoso (vivo retrato de Lev Nicolaievich) por la infidelidad de su mujer con un pianista. Un tiempo después la mujer de Tolstoi, Sofía Andreievna, se enamora locamente de un pianista.
Y claro la propia vida se puede convertir en novela, y más con una trayectoria como la de Lev. En 1990 Jay Parini publicó en los EUA The last station novela basada en el último año de la vida de Tolstoi en la que sobre la base de los diarios del propio escritor y las personas que le rodeaban recrea los conflictos de aquellos días. No es una novela redonda, ni quizá buena pero sí regular y muy interesante para saber algo más de la vida de Lev Nikolaievich*.
La visión que Parini da en su novela sobre las relaciones del escritor con su esposa coincide más con mis sensaciones tras leer los diarios de Tolstoi que las que defiende William Shirer en Amor y odio, el tormentoso matrimonio de León Tolstoi y Sofía Andreievna (un muy buen ensayo editado por Anaya y Mario Muchnik en 1997).
Con Parini se cierra el círculo y la vida de Tolstoi se convierte en novela para volver, 100 años después, desde la ficción a desmentirnos parte de esa realidad que aún continuamos creyendo a pesar de todos los esfuerzos del maestro ruso.



* Hay una adaptación cinematográfica a puntito de estrenarse ¡¡el año que viene es el centenario de la muerte de Lev Nicolaievich y amenaza tormenta conmemorativa!!