luns, xullo 02, 2012

Dos visiones desde la nobleza rusa: Tolstoi y Yusúpov




El final de Rasputín, del príncipe Feliks Yusúpov, conde Sumarokov-Elston. Editorial Nevsky Prospects, 2010. Traducción de Marta Sánchez-Nieves.

La esclavitud en nuestro tiempo, León Tolstoi. Ed Littera 2000. Traducción de Fernando Catalán.

Acabo de terminar de leer El final de Rasputín en el que el príncipe Feliks Yusúpov cuenta su participación en la conspiración que asesinó al famoso (y desconocido) Rasputín. Leer las reflexiones de un noble ruso arquetípico hace ver lo auténticamente excepcional que fue el conde Tolstoi, Lev Nikolaievich Tolstoi. Tolstoi, el viejo León, a pesar de pertenecer a una familia que llevaba a blanquear la ropa interior a Dinamarca luchó por extender una educación universal, por liberar a los mujiks* (muchas veces en contra de la propia voluntad de los campesinos), por abolir la propiedad privada y acabar con la pena de muerte, entre otras miles de cosas.


 
 Feliks Yusúpov, por V. Serov (fuente de la imagen)

Frente al pensamiento de Lev Nikolaievich escribe Feliks Yusúpov:
(…) Era (Rasputín) un mujik ignorante que apenas sabía leer y escribir, por supuesto que no podía descifrar muchas cosas, había mucho que no entendía. Sin principios, cínico, ávido de dinero, tras haber conseguido inesperadamente el éxito vertiginoso, tenía menos principios todavía, era más cínico y más ávido.
Su influencia ilimitada en los sectores altos, la adoración servil de mujeres mentalmente arruinadas, el libertinaje sin freno y la molicie corrompedora a la que no estaba acostumbrado habían extinguido la última chispa de conciencia, habían embotado cualquier temor de responsabilidad (…)

(pág. 80)

El príncipe Yusúpov destaca a lo largo de todas sus memorias el hecho de que Rasputín no es más que un mujik y deja clara su doble vara de medir en ese a la que no estaba acostumbrado. Parece que para el conde Sumarokov-Elston la molicie corrompedora, la adoración servil y la influencia solo son negativas en la mente y la ética de un campesino. ¿Que puede haber de malo en que en un noble viva en la molicie corrompedora? La costumbre al ambiente impide todo efecto corruptor. Parece que Yusúpov defiende que los campesinos han de hacer lo que deben hacer (el trabajo que da nombre a su clase) y la nobleza debe dedicarse a lo suyo: a dirigir Rusia desde esa molicie corrompedora que en nada afecta a su pureza moral.
 
A lo peor estoy sacando algo de madre la interpretación del texto pero si continuamos leyendo hasta al final la interesante crónica este tesis encuentra su apoyo. El autor dedica el último capítulo a lamentarse de la revolución y a alabar los logros de los zares dedicados en cuerpo y alma a la tarea de modernizar Rusia y hacer de Europa un lugar más seguro. Feliks escribe:

(…) La mayoría de los extranjeros no la conocían (a Rusia). Se creían las gracias sobre “el país bárbaro” gobernado por “zares déspotas con ayuda del látigo y la fusta”. Estos embustes ridículos en gran medida se lo debemos a los relatos y composiciones de los primeros emigrantes políticos, en su gran parte de origen extranjero de cuyo ambiente salieron los Lenin, Trostki y Zinóvier. (…) Pocos en Occidente saben que la emperatriz  Yelisaveta, hija de Pedro el Grande, y fundadora de la primera universidad Rusa, abolió la pena de muerte en Rusia y que desde entonces nunca se ha aplicado a nuestro país, excepto en casos excepcionales de consejos de guerra a delincuentes políticos que hayan amenazado la integridad del estado (…)
(…) en tiempos del emperador Nikolai II se culminaron en Rusia las importantes reformas de su abuelo, del Zar-liberador Aleksandr II.
Fueron convocados las instituciones representativas, se concedió libertad de conciencia libertad de conciencia, los campesinos recibieron en propiedad sus parcelas y fueron liberados de las últimas reminiscencias del régimen de servidumbre y del castigo corporal.
A la iniciativa personal de soberano de Rusia se debe la prohibición de las bebidas alcohólicas (…) Las capas de ahorro se llenaron de ingresos. Los campesinos empezaron a enriquecerse hasta tal punto (…)
En tiempos de Nikolai II  se entregó a las Cámaras legislativas para su deliberación un proyecto de enseñanza generalizada y la cuestión sobre la introducción del Concejo e la tierra en los volost.
Pero todo se interrumpió, se desmoronó...


Lev Tolstoi, por I. Repin (fuente de la imagen)


Parece increíble que dos personas que compartieron parte de sus experiencias (Yusúpov además era más joven, nació 60 años después de Lev Nikolaievich) vean el mundo de manera tan distinta. ¿habría leído el conde Sumarokov-Elston lo suficiente? 

¿Leería el conde Tolstoi demasiado? Porque en 1900 -cuando Yusúpov ya tenía "uso de razón" (13 años) para ver lo que pasa en Rusia- publicó La esclavitud de nuestro tiempo y su capítulo VIII escribió y describe:

Imaginemos a una persona totalmente extraña a nuestro país (o un noble ruso, digo yo), que no tiene noción alguna sobre nuestra historia y nuestras leyes y a la que, habiéndole mostrado nuestra forma de vida en algunas de sus manifestaciones, le pedimos que nos diga donde observa el principal contraste entre los distintos modos de vida de la gente de nuestro país: el principal contraste en la forma de vida de la gente al que hará referencia esta persona será que unos pocos vayan por ahí con las manos blancas e inmaculadas, alimentándose y vistiendo bien, hallándose en una situación privilegiada, sin apenas necesidad de trabajar y sólo buscando con qué amenizar su tiempo, malgastando en esas distracciones millones de jornadas de esfuerzo llevadas a cabo por otras personas que, a diferencia de ellas, van siempre sucias, vestidas miserablemente, con las manos grasientas y callosas, que trabajan en las fábricas desde la mañana hasta la noche, en ocasiones sin descanso, en beneficio de aquellos que no saben lo que es trabajar y solo saben de libertinajes.

Aunque se haga difícil establecer un límite determinado entre el esclavo contemporáneo y su amo como el que existía en otro tiempo, y aunque entre los esclavos de nuestro tiempo haya algunos que lo sean a tiempo parcial y, entre ellos, alguno pueda convertirse posteriormente en amo o, en otros casos, sea simultáneamente amo y esclavo (...)

(pág. 59)



*Los campesinos-siervos rusos, ya saben.

2 comentarios:

Damaris. dixo...

Pues estoy a punto de leer este libro. A ver que tal.
El Yusúpov este, menudo pájaro me parece, pero desgracidamente el tal Lenin y Stalin no se quedaron atrás.

Rodrigo Osorio Guerrero dixo...

Pues ya me contará que le parece.

Gracias por su comentario.