sábado, xuño 14, 2008

Tentaciones de Alice.


Como cada mañana, tras la rápida ducha,
bajo las escaleras hacia la realidad.
Y allí, en el descansillo, me cruzo con mi imagen
que desde el otro lado me invita a renegar
de este mundo que habito, reino del sinsentido
poblado de criaturas siervas de la maldad.
Me lo pienso (no crean) y extiendo los dos brazos
dispuesto a zambullirme there, trough the looking-glass.
Pero mi yo invertido me guiña siempre un ojo
señalando una falla del reino de cristal.

«Hay truco, no te creas», entiendo que me dice,
«no es gratis el lograr tanta felicidad.
Aquí estamos seguros, todo está planeado
no quedan jabberwockies contra los que luchar.
Tampoco las sonrisas aparecen sin gato
ni los huevos te encuestan buscando la Verdad.
Pero si entras recuerda: lasciate ogni speranza
ya jamás en tu vida volverás a silbar.»

Yo me devuelvo el guiño, desextiendo los brazos
y, claro, me conformo con lo que el día me da:
una homérica aurora, las tostadas quemadas,
mentiras en la radio, tu beso nunca igual,
el café calentito, dos o tres guerras nuevas,
la lluvia en la ventana, ¡todo por estrenar!




(Ilustraciones de John Tenniel para Trough the looking-glass, and what Alice found there, de Lewis Carroll)

2 comentarios:

Ana Lorenzo dixo...

Me encanta, Sergio. Al principio he pensado que no era tuya, pero deduzco que sí.
Ah, la realidad es mejor al fin y al cabo (al menos uno puede silbar) ;-)
Un beso.

Sergio B. Landrove. dixo...

Me tomo lo de "que no era tuya" como un elogio tremendo, porque sí que es "mía" (Si es que nos pertenecen estas cosas que se nos vienen al boli.) Y no sólo la he escrito yo sino que además es autobiográfica: todas las mañanas me cruzo con un espejo que me tienta a pasar al otro lado, pero soy tan cobarde que me dan miedo hasta las "espantás"

Me alegra que te guste.
Gracias por leer y comentar.
Otro beso.