venres, xuño 20, 2008

El padre de Blancanieves, de Belén Gopegui.

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Afortunadamente hay muchos (y muy interesantes) escritores (Ramón Buenaventura, los Wu Ming o José Antonio Millán, por citar algunos) que comparten su obra sin fines comerciales a través de la internet. Y sus razones, digan lo que digan los mercaderes, son poderosas:


Todos tienen el derecho de poder hacer del arte y la narración su propio oficio, y tienen el derecho de obtener su sustento en un modo no perjudicial para su propia dignidad. Por supuesto, esto en el campo de las condiciones a anhelar.Pensar en estas dos exigencias como los extremos de un dilema insoluble es una postura conservadora. "La manta es corta", dicen los defensores del copyright tal como lo hemos conocido. La libertad de copia, para ellos, sólo puede significar "piratería", "robo" o "plagio", y de la remuneración del autor, si te he visto no me acuerdo. Cuanto más circula la obra en forma gratuita, menos copias vende, más dinero pierde el autor. Viéndolo de cerca, es un silogismo extraño.La secuencia más razonable sería: la obra circula gratis, la complacencia se transforma en boca a boca, se benefician la celebridad y la reputación del autor, y por lo tanto aumenta su espacio de maniobra dentro de la industria cultural y demás. Es un círculo virtuoso.A un autor reconocido se lo llama más frecuentemente para presentaciones (con reembolso de gastos) y conferencias (pagas); es entrevistado por los medios (gratis, pero ayuda); le proponen dictar clases (pagas), consultas (pagas), cursos de escritura creativa (pagos); tiene la posibilidad de imponer a los editores condiciones más ventajosas. ¿Cómo es que todo esto... puede perjudicar la venta de sus libros? ,

dicen los Wu Ming.

*Pueden leer la cita en su contexto pulsando aquí: Apuntes inéditos sobre el copyright y el copyleft (2005).

Acabo de recibir una muy buena noticia: Belén Gopegui, uno de mis escritores favoritos, comparte su última novela (El padre de Blancanieves, Anagrama, 2007) a través de Rebelión. Yo aún no la he leído pero se la recomiendo vivamente (al igual que cualquiera de sus anteriores novelas, especialmente La escala de los mapas; La conquista del aire y El lado frío de la almohada) aunque, si les engancha, tendrán que comprársela o ir a su biblioteca más cercana porque el ordenador no es el sitio más indicado para leer textos largos.

Puede acceder a la novela pulsando en su título:

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