sábado, marzo 11, 2006

Fragmentos ( y II ): Ars cisoria.

Dentro del concepto más amplio y coloquial de plagio al que hacía referencia Manuel Rodríguez Rivero dos notas más abajo, se encuentran alguna de las ocurrencias con que Suso de Toro –que parece haber abandonado su interesante literatura para intentar no hundirse en las procelosas agua de la política— construyó su “novela” Tic-Tac (1993) . El autor califica esta obra como un libro parádoxico: é moderno e arcaico, humorístico e terríbel, unitario e diverso y es, a mi entender, una descripción certera. En cinco partes (Primeiro, Segundo,…Quinto Misterio Doroso) enlaza un rosario de cuentos, obritas de teatros, chistes, monólogos y otras ocurrencias. Entre estas últimas, varias bajo el título Ars cisoria con las que se construye un relato con materiales de derribo, un ejercicio dadaísta. Un ejemplo:

ARS CISORIA.

Sóplame neste ollo que teño un lixo. / Esta carta mandaá un frade colombiano e debe dar a volta ao mundo./ Non rías, non rías, que vai ser peor./ O ceo non existe, pero o inferno sí./ Aí ven a nena que vende caramelos no semáforo./ Un sacrificio perpetuo para aplacar unha voracidade sen fin./ É que a min o profesor tenme rabia./ Non deixes de facer o que se che pida nela, e a que a leras rézalle tres Pais Nosos e tres Aves Marías./ Deixeiche a comida no fono./ I´m spy./ -Fai así. A despaciño. -¿E non doe?/ Francisco Manuel fixo 27 copias e mandounas antes dos nove días e inmediatamente moreulle un tío en Caracas que lle deixou 25 millóns. / ¿Logo non podes atender a un espírito desfeito, arrincar da memoria unha dor raicenta, tirar do seu maxín as preocupacións, ou con algun remedio de doce esquecemento limpar o seu atafegado peito do veleno que preme o corazón?/ A ver se fan dunha vez. Que fan que fan, fan que fan, e non fan nada. Nese país sempre é igual. / (…) / Se che sou sinceiro, son bastante mentireiro. / Afiadoooooooooor e pragüeirooooooooooo. / Pipas, chufas e mais caramelos. Garrapiñads tamén. / Heiche mandar crisantemos, carallo. Heichos mandar namais cortados de debaixo dun aforcado.

No es, en mi opinión, de lo mejor del libro pero no deja de tener gracia sobre todo después de leer todos los Ars cisoria lo que permite intuir parte de la escenas que se esconden tras estas frases sacadas de contexto.

Fragmentos ( I ): De la realidad a la ficción.

Las noticias no sólo han sido usadas por el colectivo Todoazen para elaborar El año que tampoco hicimos la revolución (Caballo de Troya, 2005), los titulares de los periódicos son un elemento esencial para que avance la acción/ficción en las aventuras del escritor José Ditirambo que Gonzalo Suárez narra en Rocabruno bate a Ditirambo (1966) y La Reina Roja (1981).

Cuando, en la primera de esas novelas, Ditirambo acaba de matar a un policía creyendo que era uno de los asesinos que iban a buscarle y comprende que las cosas se le complican, su acompañante, la hermana de la viuda del oso de Riverdale (esto es otra historia) le dice:

-Es mejor que te vayas –aconsejó. Desconozco las causas pero preveo los efectos. Estas solo y te aniquilarán.
-Pero tú estás conmigo –objeté.
-Si yo estuviera contigo estaríamos dos veces solos –replicó.
-Puede que estemos solos –acepté-, pero no indefensos. Tenemos algo que ellos no tienen. Somos más inteligentes.
-De nada nos servirá la inteligencia, si nos comportamos tontamente.

Cogí el periódico leí:

ABEJAS MORTÍFERAS DE BRASIL.

RIO DE JANEIRO (Estado de Guanabara, Brasil). Amplias zonas del industrioso Estado de Sao Paulo se encuentran con una verdadera plaga de abejas mortíferas, descendientes de una castas que se importó de África para mejorar la apicultura, fuente de riqueza muy importante en esta zona. Esas abejas de origen africano, han causado la muerte de varias personas en el estado de Sao Paulo, y también han perecido cientos de animales domésticos y montaraces abatidos por los aguijones de numerosísimos enjambres.

Descolgué el teléfono y pedí una conferencia con Brasil:

-Soy José Ditirambo y estoy en Toronto –dije. Quiero que se me envíe con urgencia un cajón repleto de abejas mortíferas. Gracias.

Las abejas, claro, resultarán determinantes para salir del embrollo.


En La Reina Roja (1981) la prensa también se inmiscuye en la trama. Así comienza el capítulo el capítulo séptimo:

Abrí el periódico: Una jovencita de dieciséis años, con gafas oscuras y pelo lacio, mató a dos personas e hirió a nueve. Declaró que no le gustaban los lunes. Era viernes. Nadie sabe donde está Fischer. Yo tampoco. Le habían desposeído del título. A mí, de los papeles. El Banco Hispano Americano insertaba un anuncio: nosotros atendemos y tratamos a as mujeres igual que a los hombres. Yo también siempre y cuando no pertenezcan al departamento de publicidad del Banco Hispano Americano.

Yo creo que las citas de los periódicos que Suárez hace en sus obras son auténticas, es decir, fueron publicadas por los diarios del momento de la escritura de sus obras. En detrminados momentos puede llegar a dudarse pero sólo hay que echar un vistazo al periódico del día para saber que incluso las más descabelladas que se ensartan en Rocabruno… (con titulares aún más absurdos que el de las de las abejas mortíferas: SE RESQUEBRAJA EL TIBIDABO, PROCEDENTE DEL ESTE LA HIDROFOBIA SE CIERNE SOBRE EUROPA, UN TROLEBÚS SE PRECIPITA EN EL NILO, EL "GRAN DRAGÓN" DEL KU KLUX KLAN SE HA SUICIDADO, FURIOSO TEMPORAL SOBRE RIO DE JANEIRO, ¿PUEDE CHOCAR CONTRA LA TIERRA EL ATEROIDE ICARO? o NIEVE AMARILLA EN A SIBERIA ORIENTAL. *) son perfectamente comunes y no nos sorprenderían ni en las portadas del diario de mañana.

Sobre esas citas escribió Eugenio Trías que desempeñan una doble función en la obra de Suárez: 1) Una función formal. Constituyen el signo sustitutivo del espacio en blanco. Sirven de espaciamiento –juntura y separación-- de las secuencias (ocurrencias) del relato. 2) Una función material. Son, de hecho, ingredientes del relato… de un relato en el que el siniestro (…) constituye el tema el contenido.

Lo acaecido alimenta a la ficción.


* Esta noticia quizá también inspiró la canción Don´t eat the Yellow Snow del disco Apostrophe (´) de Frank Zappa.

sábado, marzo 04, 2006

Plagio, otra vez.

En relación con el proceso por plagio contra Dan Brown y su Código Da Vinci, escribía ayer don Manuel Rodríguez este interesante comentario en ABC:

Literatura y saqueo.

El plagio, en el sentido más amplio y coloquial del término, está en la base de la literatura desde sus mismos orígenes. Apropiarse de la idea ajena y, más radicalmente, de la expresión que utilizaron otros para hacerla pública ha sido y es práctica habitual en nuestra tradición cultural, donde todo -temas, argumentos, motivos, personajes y textos- se acaba reciclando. Y especialmente en nuestros días, cuando la instantaneidad de la información hace muy difícil discernir qué es robo y qué, simplemente, resultado de cortar y pegar creativamente cosas que flotan en el aire de nuestro globalizado Zeitgeist.


Leer resto del artículo.


Volvemos al movedizo terreno de la originalidad en el arte en un caso totalmente descabellado ¿proteger una idea y no su expresión? La interpretación del señor Rodríguez parece certera, lo que se pretende es aumentar más las ventas de los dos libros –sobre todo del presuntamente plagiado- y promocionar la película (¿necesitaba más promoción?) Hay apetitos insaciables.

Más interesante, sin salir del mismo terreno, es una suerte de novela-experimento publicada por la editorial Caballo de Troya: El año que tampoco hicimos la revolución escrita por el Colectivo Todoazen. Se trata de una novela económica de misterio que parte, en
palabras de sus autores, de esta interesante premisa: ¿Cómo puede ser que en una sociedad como la española (aun cuando el libro atiende a factores globales) en la que durante el período temporal que abarca la novela – Mayo 2004-Mayo 2005- los beneficios empresariales llegaron al 25% mientras que el incremento de los salarios sólo alcanzó un rácano 3 %, no se haya producido ninguna convulsión social significativa?

Para el desarrollo cose noticias de la sección de economía de los diarios El País, El Mundo y La Vanguardia de tal manera que la novela ya estaba escrita, también hay materiales propios que los autores llaman escolios, pero la parte del león se la llevan las noticias ya publicadas. Es un caso evidente de plagio, en el sentido más ampio y coloquial, con el que los de Todoazen fijan nuestra atención en una de las formas menos obvias de narración de nuestro tiempo: la narración que vehicula la prensa. Un tema muy interesante.

El primer comentario se lo leí, curiosamente, a Manuel Rivero en el ABCD las artes y las letras que decía de ella:
Acabo de leer una «novela» (pongámoslo entre comillas) a contracorriente. No me atrevo a decir que me ha gustado, no es esa la palabra, pero sí que sigue un camino poco transitado entre nosotros desde hace mucho tiempo. Se trata de El año que tampoco hicimos la revolución. Su autor es el Colectivo Todoazen, y la ha publicado Caballo de Troya, la pequeña editorial de Random House que dirige Constantino Bértolo. El «texto» en el que aprecio ecos o reminiscencias de John Dos Passos (Manhattan Transfer), Karl Krauss y de los pseudónimos multiusos Luther Blisset o Wu Ming está formado por la yuxtaposición de capítulos (uno por mes entre mayo de 2004 y mayo de 2005) en los que se transcriben («la novela ya estaba hecha», dicen sus autores) noticias económicas o sociales extraídas de la Prensa, con otros (titulados «escolios») en los que aparecen textos que contrapuntean y confieren sentido a los anteriores. Una «novela» política de nuevo tipo, que su editor recomienda en la contraportada al señor Rodríguez Zapatero. No es un libro entretenido, sino a menudo cabreante y escasamente complaciente. Ésa es su fuerza. Y su novedad.


Si buscamos más comentarios será necesario acudir a los interesantes e interesados medios alternativos de comunicación como La dinamo, Nodo50 o Rebelión.

Un proyecto interesante que nos habla de la patente de narrador que se han atribuido los poderes políticos y económicos. Asumiendo reglas de la ficción construyen la realidad (la van construyendo) a su medida, un claro ejemplo es la probable crisis energética futura que esta llevando a las más importantes empresas a apostar, de nuevo, por la energía nuclear. Siendo malpensados (¿o críticos?) podríamos sospechar que la corrección a la baja del número de víctimas y afectados por la catástrofe de Chernobil, que hace unos meses recogió la
prensa, tiene fines espurios pero… mejor no pensar en ello a cada rato. Esta capacidad e manipulación se fundamenta en el síndrome de Quijano de toda ficción porque, sin duda, la mayor parte de las noticias son, hoy en día tratadas como ficción y con menos honradez que la de Chejov, Chesterton y Aub en los ejemplos que dejé aquí.

venres, marzo 03, 2006

CJC por JPQ.

En estos días ha visto la luz la tercera ciberbitácora del maestro Juan Pedro Quiñonero: Biografía NO autorizada de CJC que se une a sus crónicas culturales ( Una temporada en el infierno ) y político-económicas ( Európolis ). La Biografía nos descubre los episodios más mollares de la vida de la conocida e inexistente premio Nobel de literatura doña Celia Jiruña Carón. ¡No se la pierdan!

P.S. Tras un breve resumen comienza con el Érase una vez, en un lugar de Caína, cuyo nombre recuerdo con pavor... Para continuar leyendo pulse aquí.

Parece que los blogs se revelan como buen lugar para recuperar las novelas por entregas yo, modestamente, lo estaba intentando con mi Gerifalte, pero los maestros son los maestros.