sábado, abril 29, 2006

España no es un mito (y VII)

La expansión de la nación francesa choca en la península con la nación española lo que produce el nacimiento de la nación política española en el artículo primero de la constitución de 1812 que dice que la Nación Española está integrada por el conjunto de los españoles que viven en ambos hemisferios. Ya en uno de los textos preparatorios, muy poco citado, de 1809 se leía “… y llamar soberano al Rey es un delito de lesa patria…” Con una guerra y vertiendo sangre España comienza a ser nación política y por eso me parece difícil creer que España se deshaga sin verter sangre, no sé si me entienden. A esta afirmación siguieron bizarros asentimientos desde las butacas, se ve que hay gente deseosa de matar a la que aún conmina, afortunadamente, el Código Penal.

A partir de aquí la conferencia, que ya se acercaba a las dos horas sin haber dejado de ser amena aunque algo desesperante por determinadas críticas no razonadas, el profesor Bueno llegó a decir que llega un momento en el que no queda otra solución que insultar, no valen las razones, avanzó más rápidamente para señalar que tras el hundimiento del barco -la pérdida de las colonias- las ratas –los nacionalistas- comienzan a abandonarlo pues no quieren formar parte de la derrota del Imperio sino hacer leña del árbol caído.

Más veloz aún engarzó una crítica sin razón alguna a mi querido Sánchez Ferlosio (Simplemente dijo que su ensayo Esas Yndias equivocadas y malditas, Destino, 1992 era una basura), a la Alianza de Civilizaciones y de rebote a la Institución Libre de Enseñanza (para Bueno, Sainz del Río es el ideólogo con su La alianza de la humanidad de la idea de Rodríguez Zapatero) Cuando llegó a este punto habló de la imposibilidad de la alianza porque los cristianos para los moros son herejes y los musulmanes los son para los cristianos de tal manera que sólo podría llevarse a la práctica si:

1.Todos los moros se hicieran cristianos.
2.Todos los cristianos se convirtieran al Islam.
3.Todos se libraran, al fin, de la religión.

El profesor Bueno iba a decir algo más pero el tono en que formuló estas tres posibilidades, el hambre que ya acuciaba los estómagos de los escuchantes y la avanzada hora hizo que se le obligase a terminar la disertación con una larga ovación.

Mi impresión es que se trataba de una conferencia para convencidos en la que e dejó llevar demasiado por la anécdota, la caricatura y la exageración lo que no nos impidió gozar de su pensamiento aunque lo eclipsó un poco. Quizá sea necesaria cierta amenidad pero ¿a cualquier precio? Pienso –podría decir que lo sé pues lo demuestra- que Bueno tiene recursos más que suficientes par llamar la atención del auditorio sin parecer tertuliano político de cualquier radio. Noté en falta alguna crítica expresa al PP y más dado que la charla se celebró en la comunidad autónoma de Castilla y (de) León donde nuestro presidente, el popular Juan Vicente Herrera viene de defender la definición de CyL como “nacionalidad histórica” para la reforma de su Estatuto de Autonomía. Pero en tan poco tiempo no da tiempo a todo ¿hubiera respondido tan bien el entregado público a esta crítica? Nunca lo sabremos.


Ahora, cuando termino de redactar mis notas, encuentro otra transcripición de la conferencia en El Correo Digital, no dejen de compararlas si les interesa el tema.
Pueden consultar críticas al libro pulsando aquí.

España no es un mito ( VI )

El nacimiento del concepto de NACIÓN POLÍTICA se produce en Francia en el XVIII y tiene su base en el racionalismo.

Cuarta digresión. El racionalismo. Dijo Bueno que en su Fundación habían invertido largas horas discutiendo para alcanzar una buena definición de racionalismo, rechazando la escolástica (hacer bien los silogismos) por vacía y las de otros autores. En realidad los revolucionarios fueron poco racionales pues, como acto simbólico, bajaron a la Virgen María de un altar y subieron a una artistilla que representaba a la diosa Razón… ya me dirán. Bueno y su equipo llegaron a la conclusión de que el racionalismo está íntimamente ligado con el pensamiento científico moderno (muchos de los grandes científicos de aquel tiempo estuvieron implicados en la revolución francesa) y la holización que el propio Bueno definió como el estudio de la unidad descuartizándola en partes para luego reconstruir el todo desde los elementos. Se trata pues, de definir las unidades mínimas, individuos o átomos para llegar al conocimiento del conjunto.

La holización está también en la base del concepto de nación política pues el estado que nace de la revolución es esencialmente individualista y esta defensa de lo individual se encuentra en el núcleo de lo que llamamos democracia hoy en día. La nación francesa nace de un estado anterior, el del Antiguo régimen, pero no de una nación étnica. En Francia existían diversas naciones étnicas que se acaban, precisamente, con el surgimiento de la nación francesa: la igualdad de los individuos acaba con las peculiaridades culturales, incluidos idiomas. Este concepto de nación cultural como germen de la nación política es muy moderno: fue elaborado por Fichte en 1908 que escribió que una sociedad política antes de serlo fue sociedad cultural. Sería necesario determinar –continuó Bueno- qué es “cultura” (para él es indefinible pues es lo que sucede en el pensamiento laico a la “gracia” de la Iglesia) y, en todo caso, si existen en España diferentes naciones culturales. Yo creo que sí, hay dos: la española y la gitana que no está integrada o está integrada a medias pero no se puede decir que haya diferencias culturales con Galicia, Cataluña y País Vasco.

Tras la revolución el concepto de nación política tiende a extenderse pues su base es el individuo y por lo tanto tiende a ser una nación francesa "universal" y ahí es donde juega su papel Napoleón Bonaparte.

España no es un mito ( V )

NACIÓN ÉTNICA O CULTURAL. Don Gustavo hizo un nuevo paréntesis antes de afrontar el segundo tipo de nación para explicarnos que el concepto de etnia era moderno. Un concepto popularizado como eufemismo por los antropólogos para hablar de las razas tras la II Guerra Mundial.
El término “nación” se usa en este sentido y como concepto oblicuo (aunque no coincide demasiado con la definición previa que él dio de conceptos oblicuos, y entendí que lo dijo así) desde la perspectiva de Imperio Romano para hacer referencia a aquellos grupos de gentes que no se han incorporado al Imperio. Arnobio ya en el siglos IV sigue empleando el termino nationes en este sentido cuando escribe su Ad nationes, el concepto de nationes empieza, a partir de este momento, a sustituirse por el de gentes (gentiles).
Cuando el Imperio se transforma en los diferentes reinos sucesores estas naciones se incorporan a ellos pero siguen siendo llamadas “naciones” para designar a los individuos de una determinada procedencia, así en la edad media se habla de naciones de mercaderes, para acreditar el origen de los productos o de estudiantes en los colegios mayores.
En ese momento las diferentes naciones se integran en un Reino –Estado-, en España hay diferentes naciones étnicas que integran diferentes reinos pero cada nación no se corresponde a un reino. La primera configuración política es la del Reino de Oviedo, posteriormente la sede se traslada a León (reyes de León y de Gallaecia). El profesor Bueno señaló que la consideración de esta primitiva estructura estatal como Imperio se debe a que su carácter, frente a lo que se ha defendido, no era defensivo sino expansionista pues la idea última era vencer a los musulmanes pues la convivencia era imposible. Afirmó don Gustavo que de hecho esa guerra total frente a los musulmanes se refleja en el Cantar del Mío Cid en que se hace pensar a don Rodrigo continuar la guerra en África y se esconde tras la expedición colombina, pues el fin último de los Reyes Católicos era encontrar una ruta que les permitiese sorprender al turco por la espalda.
Existían en la península varias naciones étnicas pero una, la de Castilla y León, [Miguel Ángel González no me pudo acompañar porque iba a presentar su libro a Valencia de Don Juan pero me habría gustado ver que decía al tratamiento, en principio unitario, que Bueno daba al reino de Castilla y al de León; quizá algo apostille si se pasa por aquí.] se empieza a extender y predominar sobre las demás en los diferentes reinos. Si en en el siglo XV, redondeando, había en España diez millones de habitantes, nueve pertenecían a Castilla y León, el núcleo de la nación española.

España no es un mito ( IV )

NACIÓN BIOLÓGICA, este primer estadio hace referencia, simplemente, a algo que ha nacido y a su vez engloba varios usos.
Desde un punto de vista zoológico se usa para hablar del nacimiento de un ser individual (en Asturias se dice que un potro ha tenido nación) o de una parte del cuerpo (citó un texto latino, que ahora no recuerdo, en el que se habla de natio dentium, nacimiento de un diente)

Tercera digresión. Los conceptos oblicuos. Sobre la base de esta expresión señaló que el concepto de nación es un “concepto oblicuo”, es decir, un concepto que presupone la plataforma desde la que se esta hablando (al decir Sur se supone que hablamos desde el Norte y más claro aún es el concepto allí –dijo Bueno) así la nación del diente sirve para calificar la encía abultada de los niños desde la perspectiva el adulto que sabe que es un diente lo que va a aparecer. Para Bueno este concepto oblicuo se mantiene en las relaciones de la nación política y la cultural, se habla de la primera siempre cuando se ha llegado o se pretende llegar a la segunda.
El último tipo de de nación biológica que citó, ya entroncado con la nación étnica, es la que se emplea como sinónimo de rebaño o de un grupo de individuos de la misma especie.