luns, novembro 07, 2005

Mistificación a bordo. (I)

ARCHIVOS DE LA O.P.A.
La práctica de la impostura (I)

El siete de febrero de 1910 desde una oficina postal londinense se envió el siguiente telegrama a Sir William May, almirante del H.M.S. Dreadnought, el buque insignia de la marina inglesa:

«Príncipe Makalen de Abisinia y séquito llegan hoy a Weymouth a las 4:20 STOP Desean visitar Dreadnought STOP Ruego prepare recepción STOP Lamento avisar con poco tiempo STOP Olvidé telegrafiar antes STOP Les acompaña intérprete STOP Hardinge, Departamento Asuntos Exteriores.»

No había demasiado tiempo para preparar la llegada de los nobles abisinios así que nadie se tomó la molestia de contrastar un telegrama firmado por el subsecretario de asuntos exteriores.
A esa misma hora una extraña comitiva se dirigía desde Londres en tren hacia Weymouth en cuyo puerto estaba amarrado el Dreadnought. El séquito del príncipe Makalen (en realidad, Anthony Buxton que llegaría a ser un conocido naturalista) lo integraban cinco hombres más: Duncan Grant, Virginia Woolf (aún soltera y apellidada Stephen) y Guy Ridley que eran unos nobles abisinios que acompañaban al príncipe en su visita al Reino Unido; un intérprete alemán, Herr George Kauffmann (en realidad, Adrian Stephen, hermano de Virginia) y Mr Herbert Cholomondeley del Departamento de Asuntos Exteriores (representado por William Horace de Vere Cole, un adinerado irlandés experto en estas bromas que era el cabecilla de la farsa).

venres, novembro 04, 2005

GERIFALTE INSTANTÁNEO. Capítulo 10.

Resumen de lo publicado: El plan de actuación de Troche y el Arzobispo se ve truncado por una nueva inesperada: Felipe VI destrozó el Real Banco de Esperma antes de matar a su padre.

Duarte y el prelado salieron corriendo hacia el despacho del secretario general del CEAS, allí, Pantaleón y Citric apenas podían disimular el desconcierto en el que les había sumido la noticia de la destrucción del material genético borbónico. « ¿Y ahora qué?» ─dijo Alexander.
«Creo que aún tenemos una opción» musitó el Arzobispo. Los demás, al girar sus cabezas, le vieron ocupado quitando unos hilos del pespunte de las mangas de su sotana para disimular la vergüenza que le daba plantear su tesis. Se demoraba demasiado y Pantaleón impaciente terció: «Ramón, no es momento para silencios dramáticos ¿en qué estás pensando?» El P. Trisagio después de resoplar dijo: «Antiguamente las brujas vaciaban los… testículos de los ahorcados y usaban su… semen para concebir súbcubos e íncubos. Así que debe ser posible extraer el… esperma del cadáver de Juan Carlos I», «Pater, es usted un tesoro» ─dijo sonriente Pantaleón tras plantarle un beso en la frente al mitrado.
Una llamada al doctor Denilauer les confirmó la posibilidad y mientras Citric organizaba con el jefe la fecundación de la Reina Letizia, Duarte y el P. Trisagio volvieron a su trabajo. La extracción del semen se produjo sin poner en peligro el secreto de la operación, como bien dijo Citric «Algo bueno tendría que tener la decapitación» el secretario general le rió la broma, señal inequívoca de que todo empezaba a estar controlado.
(Continuará)
Publicado en Le Rosaire de l´Aurore número catorce, octubre 2005.

xoves, novembro 03, 2005

Presciencia.

Sentada en su sillón leía, para hacer tiempo, una revista. Sin saber muy bien la razón (una foto le llevó a un pensamiento y éste a otros) imaginó un perro, grande y negro, aullando al firmamento. Desde la calle, atravesando la consistencia de los cristales, le llegó un aullido. Miró por la ventana y sonrió ante la casualidad. Continuó ojeando la revista. Un breve artículo reseñaba una obra de teatro que había visto hacía tiempo en otra versión. Recordó a la amiga que le había acompañado a la representación. Sonó el teléfono. « ¡Cuánto tiempo! Precisamente ahora estaba pensando en ti…» La sonrisa se transformó en gesto preocupado. Tuvo miedo y se murió.

mércores, novembro 02, 2005

Viajando con Sinbad.

He tenido la suerte de que en mi viaje me ha acompañado uno de los más grandes aventureros de la historia, mi viejo amigo el “Sinbad mariñeiro” de Álvaro Cunqueiro.

Tenía muy buen recuerdo de la novela Si o vello Sinbad volvese ás illas… (En castellano es Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas… ) (1961) pero su relectura me ha sorprendido gratamente. Es, como casi todo lo que he leído de don Álvaro, un manifiesto ─afortunadamente, un manifiesto vivo y divertido─ a favor de lo invisible como parte integrante de la realidad. Cunqueiro dijo en alguna entrevista que para escribir ficción no basta la realidad sino que “es necesaria, también, la imaginación deformante”. Lo invisible es parte esencial de la “realidad” que describe el maestro mindoniense. Un personaje de otra de sus obras (Las mocedades de Ulises, 1960. Ésta originariamente escrita en castellano) dice que quizá la mentira sea lo que no se sueña de tal modo que en su obra la realidad no queda reducida a lo que acostumbramos a llamar así, sino que se extiende a todo lo soñado, lo imaginado, lo leído y lo contado que se suma a lo meramente “acaecido” para conformar “lo real”.
Un buen ejemplo para concretar esta teorización equívoca y oscura─muerta y aburrida─ es esta obra en que recoge algunas vivencias del legendario navegante Sinbad ya retirado en su Bolanda natal cuya lectura les recomiendo vivamente. Emocionante hasta las lágrimas.

Si no tienen demasiado tiempo ojeen, al menos la «PLÁTICA DE MARES QUE FIXO SINBAD EN CHIPRE ÓS PILOTOS GREGOS, ASEGÚN FOI RECOLLIDA POR TEOTIKES PAPADOPULOS DE ESMIRNA» que el autor recoge en los apéndices del final. Eso sí tengan cuidado porque si empiezan puede que no puedan soltar el libro hasta el final.