venres, febreiro 17, 2006

Rodrigo Osorio Guerrero ( II )

ARCHIVOS DE LA O.P.A.
Quién no es quién ( IV)

UN OPOSITOR QUE ESCRIBE.

Rodrigo Osorio ganó el Premio de Relatos Cima 2005 con
una historia sobre el poder de la imaginación.

Rodrigo Osorio leyendo Le Rosaire de l´Aurore*.


Estudia una oposición a judicaturas y el pasado mes de septiembre ganó un premio literario. Rodrigo Osorio Guerrero, un joven residente en el ponferradino barrio de Cuatrovientos, ganó el Premio Cima 2005 convocado por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Ponferrada, en la categoría de 16 a 30 años, con la obra titulada N´geko, un relato de seis páginas de extensión sobre el poder de la imaginación así cataloga una historia que, sobre una base futbolística, contrapone las formas de vida del primer y el tercer mundo a través de los sueños de un niño.
La relación entre ficción y realidad (entre lo soñado, lo pensado y lo vivido) es precisamente el denominador común de sus relatos, la fórmula narrativa por la que ahora sacia su afición literaria a la espera de tener más tiempo para poder embarcarse en un proyecto más ambicioso. Suelo escribir cosas cortas. Aunque tengo ideas para alguna cosa más larga todavía no he tenido tiempo de desarrollarla y ahora no me veo capaz de escribir bada demasiado largo, apunta Osorio, quien reconoce que los seis folios a doble espacio fijados por el concurso supera la extensión media del resto de sus relatos.
Califica N´geko como un cuento de final en el que el desenlace del relato descubre algo que le da un sentido nuevo a todo. Es por ello que no prefiere no avanzar más detalles de una historia que utiliza la poderosa imaginación de los niños y su capacidad de abstraerse dejando un motivo de reflexión para el final. Osorio cita a Julio Cortázar y Gonzalo Suárez entre sus escritores de relatos de referencia.

Disciplina y lenguaje.

Sometido a los rigores de preparar una oposición a judicaturas, dice encontrar en la literatura una forma de desconectar de los estudios en los momentos de descanso. Además considera que la disciplina le ha hecho ser más metódico en todas sus actividades (he escrito más a partir de que estoy en las oposiciones) y el peculiar lenguaje del derecho, en lugar de ser un impedimento, también le ha servido en sus quehaceres literarios. Se aprende una forma diferente de escribir. Tiene una lógica especial que te puede enseñar a estructurarte de una manera diferente, señala, recordando el influjo que tuvieron en Miguel Delibes unas clases de Derecho Mercantil.

Resultar vencedor del Premio Cima 2005 (…) representa un empujón para continuar plasmando sus ideas por escrito. El premio es un paso, está bien saber que lo que escribes le gusta a alguien, analiza, a la vez que valora la capacidad de relato para cobrar vida propia y ser susceptible de sugerir diversas interpretaciones entre sus lectores.


César Fernández.


Publicado en Bierzo 7, 20 de octubre de 2005.
*Foto de César Fernández para Bierzo 7.

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